Maleducados es un libro, un ensayo, una reflexión; es el resultado de muchas dudas, quiebros y requiebros pero sobre todo es una certeza y un temor: la certeza es esta: los padres queremos lo mejor para nuestros hijos (¡qué obviedad!); y este es el temor: cabe que estemos equivocándonos en el modo en que tratamos de dar lo mejor a nuestros hijos, incluso en lo que entendemos que es lo mejor, puede incluso que les estemos fallando…

Se supone que, como estudiante de filología inglesa y del CAP (Curso de Aptitud Psicopedagógica), iba camino de ser profesora de inglés pero lo cierto es que antes incluso de las desastrosas prácticas en un instituto coruñés (desastrosas porque la tutora de aquellas prácticas se presentó el primer día, me acompañó a clase y se despidió amablemente hasta nunca más ver recordándome antes, eso sí, que no podía echar a nadie de clase que eso molestaba mucho en dirección) ya sabía que no sería así; lo que no sabía es que al final acabaría volviendo al universo educativo porque los padres no sólo somos importantes como cuidadores, también, más incluso si cabe, como educadores.
Cuando mi hijo tenía 10 años yo tenía para él planes muy parecidos a los que trazan otros padres de hoy en día: pensaba ya en el primer verano que lo mandaría a Irlanda y en qué curso sería mejor para hacerlo fuera ¿tercero o cuarto de la ESO? Y entonces la vida nos regaló un diagnóstico de diabetes tipo 1 y, a partir de ese momento, importaron mucho más las clases de educación diabetológica que las de inglés. Fue la primera vez que pensé, seriamente, que no sólo el sistema educativo no iba bien sino que a mi, a mi hijo, no me servía.
Claro que no había pasado un año desde aquel fatídico diagnóstico cuando los colegios echaron el cierre por la pandemia de Covid 19 y entonces pensé que no sólo no me servía a mi, no servía a nadie. Lo seguí pensando incluso cuando al curso siguiente los niños volvieron al colegio y todo comenzó a ser, poco a poco, como antes de la pandemia.
A diario hacía anotaciones mentales acerca de cosas relativas a la educación que me inquietaban, que me parecía que nos llevaban a ninguna parte y traté de abstraerme del ruido y el jaleo y mirar con objetividad, con tanta objetividad como puedes mirar cuando te importa mucho lo que miras, hacia el universo educativo, de la casa al colegio pasando por los parques y las calles hasta llegar a la universidad y salir de ella.
Maleducados es el resultado de esa observación cercana y lejana a la vez convertida en un texto que he tratado de desnudar de lo personal para ir a la esencia misma de las cosas y que he escrito, además, como madre y por tanto como uno de los actores principales de la educación; lo he escrito como madre y pensando en padres y madres que estarán como yo, preocupados por la educación de sus hijos, por sus posibilidades, por su futuro; y también para los profesores, no con el ánimo de enseñarles nada ¡faltaría más! sino como cómplices, como ese aliado esencial con el que los padres necesitamos confabularnos para lograr que nuestros hijos, llegados a la edad adulta, cuenten con el saber y las herramientas necesarias para hacer de su vida lo que se les antoje, para que no lleguen ahí con las carencias y limitaciones que provoca una mala educación.
Decía Kennedy, y decía bien, que un niño maleducado es un niño perdido, ahora bien ¿qué es un niño maleducado? ¿son maleducados nuestros niños? Así, respondiendo a estas preguntas, es como arranca Maleducados.
[…] pocos días pude hacer público por fin que el 1 de septiembre se publica el ensayo ‘Maleducados‘ y lo hice con cierto pudor porque la portada del libro, si bien me parece perfectamente […]
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[…] de los que cree que esas afirmaciones por las que nos dejamos llevar son verdad? Aquí te espero, compañero del metal… Y aquí, […]
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[…] utilidad se cifra en cientos de millones de hablantes es el mayor símbolo y la mayor muestra de la mala educación que impera en […]
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[…] entretendré en hablar del caldo de cultivo porque lo he hecho con el detenimiento debido en ‘Maleducados‘, la clave, queridos, está en la falta de respeto: cuando se admite, ya sea como gesto […]
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[…] meritocracia son los padres, siempre, y lo son más cuando enseñan a sus hijos a no ser quejicas ni envidiosos, a respetar la riqueza y la pobreza ajena y a trabajar para ser cada día un poco mejor que el […]
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[…] Empecemos por los villanos, que parece que nos sobran… pero lo cierto es que no son tantos, es más, no son más de los que suele haber en todo grupo humano, el problema más que en el exceso de villanos está en el exceso de mediocres que, por su mediocridad y falta de talento, ideas y criterio, se dejan dirigir por ellos; esta certeza me llevó incluso a escribir un libro porque un artículo de opinión se me quedaba corto en caracteres para explicarlo: Maleducados. […]
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[…] yo Maleducados, el ensayo sobre educación que he publicado el pasado mes de septiembre, diciendo que hablamos […]
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[…] movernos por él, herramientas de las que sólo nos provee la buena educación… Cuanto más maleducados seamos peor será nuestro futuro, peor será el […]
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[…] más, es esa convicción la que me llevó a escribir Maleducados; creo que la clave del crecimiento y progreso individual, y por ende colectivo y de país, está en […]
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[…] El tema del bullying lo trato con cierto detalle en Maleducados… […]
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[…] en la piel pero es precisamente esa falta de solidez la que lo hace especialmente inútil en el ámbito educativo, los niños necesitan guías, pautas, orientación… no fatua liquidez ni buenismo […]
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[…] Enseñémosles lengua, matemáticas, historia, ciencias, geografía, dibujo, música y filosofía, reforcemos su comprensión lectora, su cálculo matemático y su capacidad de resolución de problemas… zambullámoslos en la piscina del saber de infantil a bachillerato pasando por primaria y secundaria y dejemos que sean después ellos mismos, versatilidad mediante y con la inestimable ayuda de sus habilidades naturales (que se hable poco de ellas no las hace menos importantes…), quienes decidan cómo hacer uso de todo ese saber en beneficio propio y ajeno en el que será su mundo, un mundo que hoy sólo podemos imaginar (con un margen de error más que notable). Eduquemos, que siempre dará mejor rédito que maleducar. […]
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[…] A vivir sobre las circunstancias sobreponiéndose a ellas en lugar de hacerlo bajo su peso se aprende como se aprende a leer… El proceso se llama educación y hablo largo (no mucho) y tendido de ello en MALEDUCADOS. […]
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[…] A sacudirse el victimismo y a los falsos victimistas también se aprende como se aprende a leer, el proceso se llama educación y de él hablo largo (no mucho) y tendido en MALEDUCADOS. […]
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[…] filosófica de Grecia, el pensamiento jurídico de Roma y la fe en el Dios de Israel; me atreví, en Maleducados, a matizar ese planteamiento perfecto (tratando de acercarlo un poco más al desvariado hombre del […]
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[…] (o debe perseguir). O bien, haciéndolo a la inversa como lo hice de hecho en el ensayo ‘Maleducados‘, definiendo la educación por sus frutos, es decir, definiendo que es un maleducado o una […]
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[…] la gala de los Premios Goya que en el mismo Goya o en Cervantes?‘ Esa pregunta, que lancé en Maleducados, viene muy al caso para hablar del trampantojo de la cultura, asumir que la premisa de la que parte […]
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[…] Y por eso cabe concluir que la verdadera clave de todo está en la educación y que por eso es tan grave que seamos cada vez más maleducados. […]
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[…] escribí Maleducados dediqué no poco espacio a explicar el modo en el que la ideología estaba permeando en la […]
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[…] Más reflexiones educativas para padres aquí: Maleducados […]
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[…] que viven) depende en gran medida de lo que hagamos nosotros de su infancia y no se trata de hacer niños felices ¡eso es tan fácil! sino de hacer niños que llegan a ser jóvenes capaces ¿capaces de qué? De […]
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[…] observación, sólo trato de señalar algo que se me antoja tan evidente como grave: defiendo en Maleducados el terrible error que supone elevar el grado de la protección de la que todo padre debe proveer a […]
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[…] lean, los niños hoy tienen otros intereses’. Pues permitidme que niegue la mayor, lo hice el Maleducados y lo seguiré haciendo regularmente en este blog y donde […]
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[…] Más sobre educación: Maleducados […]
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[…] Maleducados, un ensayo sobre educación […]
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[…] Más respecto al hábito de lectura entre otras cosas, aquí: Maleducados […]
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[…] Maleducados hablé un poco de cómo veo la sociedad en que vivimos, es verdad que lo hice desde la perspectiva […]
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[…] Más sobre educación: Maleducados. […]
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[…] a los 49 o a los 29? El caso es que tienes algo que contar, lo cuentas, un incauto editor decide publicarlo y tú acabas firmando en la Feria del Libro que tantas veces has paseado… Claro que en el […]
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[…] no era muy diferente de la actual y no será muy diferente el curso próximo ¿resultado? Me reafirmo en lo dicho y escrito, estamos maleducando por encima de nuestras posibilidades, soplan vientos que empujan nuestras […]
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[…] me decidí a escribir Maleducados tenía en la cabeza muchas cosas vividas como madre pero no tenía la intención de escribir el […]
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[…] MaleducadosSekotia (Ed. Almuzara) […]
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[…] hoy en día que los jóvenes y adolescentes son blanditos, (cristalitos, les llaman algunos…), y vemos como se habla cada vez más del incremento de las enfermedades […]
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[…] los padres que solo quieren que su niño apruebe, pase de curso y se titule… Porque estamos maleducando como si no hubiera un […]
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[…] de temer (no ahondaré aquí en ellos porque llevo más de un año dándoos la brasa al respecto, incluso por libro pero sí diré algo: somos los padres los que tenemos la llave del futuro de nuestros hijos y, por […]
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[…] lectora, los jóvenes tienen a su alcance el conocimiento, sin esa herramienta aprenderán poco o nada y mal aunque se vayan de Máster y vuelvan de Erasmus, por bilingüe que sea el colegio y por mucho […]
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[…] entonces? Entonces termino esta reflexión como terminé Maleducados (con un año ya cumplido desde su publicación ya no cabe hablar de spoiler, menos aún en un […]
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[…] he compartido este video, sí sé que incluí su enlace y la transcripción del texto en mi ensayo MALEDUCADOS porque para que la educación tenga sentido lo primero que tiene que suceder es que entendamos para […]
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[…] en Maleducados que ese trabajo en algunos casos es la vida la que nos obliga a hacerlo, por mucho que nos […]
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[…] etapas tempranas pueden incluso convertirse en un problema. Lo dejé escrito, negro sobre blanco y en un libro (el lugar ideal para que no se entere nadie) e insisto en ello: el objetivo de la educación no es […]
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[…] resulta imposible abstraerse de ella para poder diseñar una buena formación del profesorado; en Maleducados toqué colateralmente este tema porque se trata de un ensayo escrito, principalmente, para padres […]
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[…] más de su trabajo y de que les vaya mejor que los que no lo hagan. De este asunto hable lo suyo en Maleducados así que no me entretengo mucho […]
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[…] preguntarme a santo de qué este despropósito… tampoco dejo de recordar que cuando escribí MALEDUCADOS lo hice por algo… y aunque el libro lleva ya más de un año publicado, me sigue pareciendo […]
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[…] cualquier otra, incluso mejor, para cultivarnos ¿cómo? … ¡lean carajo! decía yo misma en Maleducados y lo repito aquí y ahora (y si vas a despacharme con un ‘ah, no, que a mi no me gusta […]
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[…] ni todos somos iguales, lo que es igual para todos es la necesidad de una preparación… ¿¡pero qué preparación?! ¡¡La que […]
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[…] Si me pidieran que definiera con una sola palabra a los adolescentes casi jóvenes de hoy en día no lo dudaría ni un segundo, diría DESORIENTADOS, así, con mayúsculas. Y no se trata de un mal menor… he visto chavales de 16 y 17 años naufragar en el Bachillerato no por falta de trabajo, de inteligencia ni de nota sino por estar profundamente desorientados, por no saber qué hacer, qué decisiones tomar sobre su futuro; los profesores hablan de la importancia de la motivación especialmente en segundo de Bachillerato pero ¿cómo van a preparar motivados la PAU, EvAU o como tengan a bien llamar a la prueba de acceso a la universidad, si no saben qué quieren hacer? ¿Cómo van a plantearse un módulo superior si, a los 17 y camino de los 18 no saben qué quieren ser de mayores? Y no será porque no se lo hemos preguntado veces desde bien pequeños… ¿Por qué es entonces? Porque están desorientados y ¿por qué están desorientados? Porque han sido mal educados, porque son maleducados. […]
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[…] escribí MALEDUCADOS lo hice como madre y dirigiéndome a los padres porque tengo para mi que, si bien el entorno no […]
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