He visto la quinta temporada de Fauda. Ya había visto las cuatro temporadas previas cada una en su momento y llegué a la quinta sin haber leído ni una línea sobre ella, sin tener ni la más remota idea de cuál sería el hilo argumental y sin que se me pasara por la cabeza que tendría que ver con el 7 de octubre ¿por qué? Porque si algo han demostrado los israelíes es un respeto reverencial por sus muertos, tanto es así que intercambian sus cadáveres por terroristas vivos con tal de recuperar a los suyos aunque solo sea para darles sepultura.
Empezó la serie, ambientada un tiempo después del 7 de octubre, y me pareció un modo inteligente de pasar sobre aquella masacre, hablando de lo que pasó después, como siguieron, o no, su vida quienes sobrevivieron a ella; resulta conmovedor ver a Doron y a Eli, también a Steve, a los que antes has visto como infiltrados de primer nivel, tipos duros, astutos, inteligentes… hechos trizas e ir entendiendo el por qué de su destrozo íntimo.
Los tres están profundamente desorientados por diferentes razones que son, en cierto modo, las mismas, el 7 de octubre y cómo lo sufrió cada uno de ellos: Eli, de eso te das cuenta si ves la serie sin que los clásicos prejuicios sobre Israel te nublen la mirada, está muerto, es un muerto en vida, murió aquel 7 de octubre cuando llegó a su casa y descubrió que su mujer y sus hijos estaban entre los caídos (no estoy haciendo spoiler, eso lo sabes desde el principio de la serie), Eli no es más que un muerto en vida buscando la muerte; el alma de Steve, y todo él, ha sido pasto de una culpabilidad que, de algún modo (no digo de qué modo para no hacer spoiler) comparte con Doron y Doron… su desorientación gira entorno al hecho de que no recuerda nada de unas 8 horas de aquel día, el suyo es uno de esos casos en los que la mente bloquea recuerdos que no estás preparado para tener.
Y todo esto que se plantea y se va desvelando en los seis primeros capítulos, momento en el que ya sabes exactamente cómo están tus protagonistas, lo que le pasó a cada uno estás simplemente pensando en qué desenlace van a dar a esos personajes rotos porque no ves cómo carajo van a recuperarse… Flashback. Estamos a 7 de octubre.
Me equivoqué al pensar que no iban a tratar el 7 de octubre en Fauda pero no me equivoqué en absoluto al señalar el reverencial respeto de Israel por sus muertos:
En primer lugar porque vaciaron estos dos capítulos de la clásica tensión que se busca siempre en las series y las películas para tenerte enganchado al argumento, cuando empiezan estos dos capítulos ya sabes como terminan, lo has visto en los seis capítulos previos, no hay tensión, no hay sorpresa, sabes qué va a pasar y esto me parece respetuoso, hicieron estos dos capítulos con mentalidad más de documental que de serie de acción.
En segundo lugar contaron mucho menos de lo que quien haya ido un poco más allá de los titulares trufados de odio a Israel contaban en los periódicos, mucho menos de lo que quienes vieron las imágenes que los israelíes mostraron solo a pequeños grupos de políticos con mando en plaza y periodistas (no por protegernos de imágenes duras como hace la televisión occidental tratándonos como si fuésemos menores de edad sino por respeto a sus muertos, a sus ciudadanos vejados y asesinados con vistas al mundo).
Y en tercer lugar porque quienes cuentan la historia no son unos israelíes cómodamente instalados en un chalet en California sino israelíes que se fueron a Israel a defender a los suyos: Lior Waitzman, editor de sonido, murió el 7 de octubre en el ataque inicial; Matan Meir, productor ejecutivo, murió en combate en Gaza tras el 7 de octubre e Idan Amedi, actor (Sagi) y músico fue gravemente herido en combate también tras el ataque del 7 de octubre; Lior Raz, actor (Doron) y co-creador de la serie participó en el rescate y evacuación de familias israelíes tras el 7 octubre.
Quienes nos cuentan la historia a través de esta serie lo hacen desde su conocimiento directo sobre lo ocurrió, desde lo que ellos vivieron y viven y también desde un respeto escrupuloso en cuanto al cómo sucedió (las alarmas, la intrusión por diferentes puntos…) pero desde un enfoque documental alejado de la emoción bastarda, de hecho se cuenta y muestra menos de lo qu ese podía contar y mostrar, no es necesario hurgar más hondo en la herida, quien no entiende el daño profundo que supuso no lo entenderá aunque se escenifique escenas que nos han contado en algunos medios pero que nos ahorrado en a serie.
Tras los capítulos 7 y 8, la serie retoma historia donde la dejó en el capítulo 6 por eso dice Netflix que puedes saltarte esos dos capítulos pero, en mi opinión, si te los saltas no entenderás nada, todo lo que pasa en la quinta temporada de Fauda pasa por lo que ocurrió el día 7 de octubre y cerrar los ojos a ello es como quienes hablan de un genocidio en Gaza sin mentar siquiera el 7 de octubre.
El final de la quinta temporada lo que nos cuenta es cómo Israel sigue adelante no desde una perspectiva geopolítica sino humana, nos permite entender como los muertos del 7 de octubre fueron muchos más de mil y pico porque fueron también los secuestrados y las familias de todos ellos, de todos los asesinados y de todos los secuestrados, tanto de los que fueron recuperados con vida como de los que no.
Un detalle que me parece importante: son muchos más los que callan acerca de la quinta temporada de Fauda que los que hablan de ella y, quienes se atreven a hacerlo, lo hacen con perfil bajo, poniéndose la tirita antes de la herida o sin haber visto hasta ahora las temporadas anteriores, es decir, con perspectiva crítica de antemano acerca de cómo cuenta Fauda lo que cuenta.
La realidad es que la quinta temporada de Fauda cuenta el 7 de octubre con honestidad y además lo hacen señalando también un aspecto que, intuyo, incomoda profundamente a no pocos occidentales: la fascinación que ejerce el Islam como una parte de Occidente, una fascinación que representa magníficamente Mélanie Laurent (Anne, la esposa de Maher Zeytoun, un terrorista que huyó de Gaza tras participar en la masacre del 7 de octubre y vive en Marsella); magníficamente, digo, no solo porque su actuación sea buena, que lo es, sino porque la serie muestra a través de ella como esa fascinación ciega hasta cierto punto, como llega un momento en el que no puedes ir más allá, en el caso de Anne tiene que ver con el asesinato de niños… pero darse cuenta de que su fascinación era un enamoramiento ciego que no la vuelve pro-israelí y eso para mi es de lo mejor de la serie, la ubica en un dilema moral que es suyo, que debe resolver ella (ella que es en ese momento Occidente entero) y cuya solución no llegará nunca bajo la simpleza de sumarse ciegamente a un bando ni a otro.
La quinta temporada de Fauda no es caos, es una serie que ayuda a entender el mundo… por eso tantos callan o hablan de ella como si hablaran de cualquier otra serie hecha para se consumida y caer en el olvido, o peor, lo hacen contándola como quien cuenta una de indios y vaqueros en la que el vaquero quiere vengarse de los indios que cortaron la cabellera a su familia pero ni Israel ni Gaza son el lejano oeste.