Four students discuss a Spanish-language book at a classroom library table

El informe PISA y los padres.

Ha salido el informe PISA y la única sorpresa es que sus resultados son incluso peores de lo esperado; ahora es el momento en el que empiezan a correr ríos de tinta sobre los motivos y razones para tal debacle y más ríos de tinta si cabe para explicarlo cuando no justificarlo, para consolarnos con que otros van peor y seguir a lo nuestro, que tenemos mucha plancha pendiente…

Dice Gregori Luri hque ‘PISA volverá a mostrar que que si los hechos contradicen nuestra ideología, peor para ellos’ y no le falta razón porque en neolengua, aunque PISA no lo mida, vamos de cine.

://x.com/GregorioLuri/status/2097204153206427683?s=2Berta González de Vega va un paso más allá y anticipa cuál será una de las vías de escape de los que se amarrarán a ese ‘peor para ellos’, la LOMLOE como madre de todos los males:

Luego están los detalles concretos, por una parte Lucas Gortazar señala a la atención como auténtica raíz del problema del desplome de los datos en lectura (ojo, raíz del problema del desplome de la comprensión lectora del penúltimo al último PISA, tampoco vayamos ahora a ceñir la baja comprensión lectora a este asunto; de hecho Berta González de Vega apunta a otro factor):

Aquí podríamos seguir con otras reacciones como la de la la Ministra del ramo que dice que hay que leer más y mirar menos pantallas, la de quienes dicen que la inmersión lingüística no tiene nada que ver con los pésimos resultados de Valencia, País Vasco y Cataluña (que no está en el informe porque trató de hacer trampas para ocultarlo) o las de no pocos pedagogos y otros linces que lo que dicen es que hay que salir de PISA pero no vamos a perder el tiempo con quienes siguen a lo suyo obviando la realidad sino que vamos a afrontar esa realidad que mide PISA: vamos mal y algo habrá que decirles a los padres, algo más que ‘oye, ya lo siento, la de tu hijo es una nueva generación perdida’.

La cabra tira al monte, dicen, y yo a la comprensión lectora pero no voy a caer en los clásicos básicos, espero, sino apuntar al quid de la cuestión:

QUÉ MIDE LA COMPRENSIÓN LECTORA Y POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE

Cuando se habla de comprensión lectora una masa crítica no pequeña de personas piensa en el Quijote tan gordo él con todas sus páginas, en la biblioteca del colegio y en la librería del barrio que cerró el año pasado; no diré que el concepto no es incita a tal confusión y, ciertamente, más que de comprensión lectora deberíamos hablar de comprensión lingüística pero en ese caso tampoco mejoraría mucho la percepción que tendríamos del concepto (ya estoy imaginando a más de un padre diciendo que su hijo comprende muy bien lo que se le dice…).

Hablamos de comprensión lectora y medimos cómo y cuánto entienden los alumnos lo que leen porque el lenguaje escrito es el más complejo, una buena comprensión lectora (y una buena redacción, que esa es otra) asegura un buen desempeño lingüístico que es realmente lo que se busca. Aclarado este punto, ahondemos en lo mollar: por qué baja el nivel en comprensión lectora:

La respuesta no es tan obvia como pueda parecer: por una parte es cierto que baja porque no se lee ni en la escuela ni en casa, es así de duro y así de real, no se lee o no se lee lo suficiente ¿por qué? Como respuesta a esta pregunta a mi me rebota en la cabeza aquello que me dijeron en una ocasión en un grupo de madres: los niños hoy no leen porque tienen otros intereses y es normal, nosotros no teníamos otra cosa; una lo dijo, las demás le dieron la razón a coro y a mi se que anudó la indignación en la garganta y no logré sacarlas de su error (no logré desenvainar la espada a tiempo para defender que el pasto es verde, que diría Chesterton, pero diré que desde entonces voy con la vida con ella en alto en lo que a este asunto se refiere).

La demostración de que se lee poco o nada y que esa es una de las principales razones de la caída en comprensión lectora nos la ratifica el caso inglés, donde están remontando tras desastres previos ¿y cómo lo están haciendo? Leyendo, redactando comentarios de texto y comentando lecturas de viva voz. En el colegio.

Ahora bien ¿eso es todo? Pues no, la comprensión lectora no se limita a la comprensión de un texto sino también de su contexto, es decir, no basta con comprender las palabras y estructuras de un texto, si no sabemos de qué nos están hablando nuestro nivel de comprensión de ese texto va a ser malo aunque conozcamos todas las palabras que se usan en él; y ahí está la clave oculta de todo esto, el conocimiento previo, el saber, también forma parte de la comprensión lectora ¿pero no se aprendía leyendo? Pues sí, se aprende leyendo pero también antes de leer e incluso sin leer por eso no solo es importante que los niños lean, también son importantes otras muchas actividades que podemos calificar como ocio o no pero que amplían su mundo y su nivel de conocimiento del mundo (desde viajar a visitar museos, escuchar las historias de la puta mili del abuelo, ver según que series, dibujos, documentales, visitar lugares históricos… lo que se nos ocurra).

La comprensión lectora es la suma del texto y el contexto, a mayor contexto mayor avance con el texto y viceversa y, de ahí en adelante, a más y mejores lecturas más y mejor comprensión lectora, comprensión lingüística y del mundo…

CÓMO SE TRABAJA LA COMPRENSIÓN LECTORA

Una vez entendemos qué es realmente la comprensión lectora descubrimos no solo que no leer es un desastre sino que limitarnos al ratito de lectura antes de dormir es insuficiente y no porque los niños tengan que leer más sino porque tienen que ampliar su contexto más allá de las lecturas que, en edades tempranas, no pueden ser densas (bastante tienen con aprender a leer como para que encima les pongamos textos complejos); en esas edades en que lo que tocan son cuentos y mejorar la técnica lectora no podemos quedarnos en eso, en la técnica, tenemos que avanzar en el contexto porque a medio y largo plazo cuando más avancemos con el contexto más avanzarán con el texto y no hablamos de trabajo duro ni de picar piedra, hablamos de llevarlos de la mano por su mundo conocido, descubriéndolo, mirándolo con atención.

Y ahí viene la clave de la lectura, la atención; tanto Gregorio Luri como Lucas Gortazar han señalado, a cuenta del último informe PISA, este aspecto, sin atención el desastre está asegurado porque sin un mínimo de capacidad de atención el contexto se confunde con el paisaje y pasa sin pena ni gloria ante sus ojos y el texto no entra porque leer es un suplicio chino que se soporta como castigo y poco más, tampoco así entra apenas nada.

Por eso para trabajar la comprensión lectora hay que trabajar la atención, la lentitud, el sosiego… y eso es algo que hay que trabajar tanto en el colegio como en casa, los niños no pueden vivir deprisa como si fueran a perder el tren de la vida porque entonces lo que va a suceder es que el tren de la vida los va a arrollar. De eso es de lo que nos está advirtiendo PISA porque, aunque ellos no lo digan, sabemos, o deberíamos saber, que hay una correlación entre los niveles educativos de un país y la capacidad de progreso de sus ciudadanos (un país es rico cuando tiene educación, decía Escohotado…).

PADRES, A BAILAR

Es un error pensar que lo que PISA nos está diciendo es que lo que falla es el sistema educativo o que la culpa es de las pantallas y la IA, lo que PISA está diciendo es que los alumnos están perdiendo nivel, no las causas aunque del detalle del informe podamos deducir algunas; además, como padres, perdernos en la maraña de causas solo logrará arrastrarnos a la melancolía porque solventar el problema educativo en su conjunto no está en nuestra mano, entre otras cosas porque exige una transformación de tal calado que no afectará tanto a los alumnos actuales como a los que vienen detrás. Así las cosas ¿que hacemos? Lo que podemos hacer y, ciertamente, no es poca cosa porque para mejorar la comprensión lectora no es necesario el colegio, basta decidirse a hacerlo.

Curiosidad, atención, conversación y lectura. Para mi esas son las cuatro patas del banco que sostiene y eleva la comprensión lectora: curiosidad para que ampliar contexto sea tan fácil como rellenar los huecos que esa curiosidad abre, atención para poder dedicar el tiempo necesario a la lectura, conversación para enriquecer más si cabe texto y contexto y para no solo aprender a leer sino también a hablar.

La curiosidad es innata en los niños, es verdad que (y de nuevo me niego a entrar en las razones…) parece tender a dormirse cada vez más pronto pero aquí la clave está en satisfacerla al la vez que se alimenta, es decir, que una curiosidad resuelta lleve a otra mayor y este no es un asunto menor: la falta de curiosidad es el camino más directo al desprecio del saber y si no hay interés por saber, si no entendemos que saber es mejor que no saber ¿qué importará entonces la comprensión lectora?; la atención se trabaja a través de la calma, haciendo tareas que exigen eso, calma y cierta concentración, los niños que saben parar, estarse quietos un rato, son niños que pueden prestar atención; conversación, que no tiene por qué significar hablar de lo divino y lo humano sino de lo cercano, de aquello que queramos contarles a los niños y de aquello de lo que ellos quieran hablar, conversar amplía texto y contexto además de mejorar la capacidad de expresión; y lectura: la clave es leer a diario, es decir, que la lectura sea un hábito y por eso la construcción del hábito de lectura es la tarea ineludible ¿cómo se hace? Empieza a hacerse antes incluso de que los niños aprendan a leer, el proceso es sencillo: un niño al que se lee antes de que aprenda a leer y un niño con el que se lee mientras aprende a leer es un niño que lee… No es un proceso mágico ni una ruta segura pero es el camino seguir.

A partir del momento en el que la lectura es ya un hábito individual, cuando ya has pasado el momento en el que te das cuenta de que ya no pintas nada en su habitación mientras lee porque ya no lees tú y tampoco tiene él interés en leerte a ti sino en quedarse con su cuento a su aire, solemos dar la tarea por terminada y tengo para mi que ahí es donde nos equivocamos no pocas veces con fatales consecuencias: no se trata de que a partir de entonces tengamos que convertirnos en la Guardia Civil de la lectura y actuar como vigilantes a ver si el niño coge o deja el libro, eso no sirve de nada, de lo que se trata es que nos aseguremos que el enganche del niño con la lectura no se pierde porque pierda el hábito de lectura (de ahí que la idea de leer un rato antes de dormir sea tan buena, porque a la cama llegada cierta edad solo se lleva uno el libro (las pantallas, ahí, jamás…) y de que no se pierda el interés por la lectura y la clave en este punto está en qué leer: aquí no vale hacer castillos en el aire con los libros que querríamos que nuestros hijos leyeran, por supuesto podemos hacer nuestras propias recomendaciones pero no debemos perder de vista jamás los intereses del niño porque el hábito de lectura forma parte del tiempo de goce del ser humano, ya llegará el tiempo de leer por obligación lo que haya que leer (algo que con una buena comprensión lectora no será ningún drama) pero ahora toca leer placentera y provechosamente, el truco final: es doble, por una parte hay que tener en cuenta siempre los gustos del niño (que si a ella le gustan las historias de princesas, que si a él las de dinosaurios, que si… hay que tirar por el camino que marque la curiosidad y el interés del niño) y por otra parte la dificultad, para que la lectura sea provechosa en lo que al texto se refiere sin hacerse tediosa y difícil no debe superar el 10% de lenguaje desconocido, dicho de otro modo, debe tratarse de libros escritos en un lenguaje ligeramente más complejo del que domina el niño.

Y así, rato a rato y libro a libro llegamos a la adolescencia pero es que ahí hablamos ya de 12 años y el nivel de comprensión lectora que nos revela cómo será el desempeño educativo e incluso posterior del alumno se mide a los 9… Acepto que a partir de los 12 años el hábito lector puede convertirse en el Guadiana, estar un tiempo y desaparecer otro porque, ahí sí, los niños van siendo adolescentes, ganándose más espacios de libertad, abriendo su mundo… Si hasta los 9 0 10 años el proceso fue bien no debemos preocuparnos porque el Guadiana lector de los 12 años en adelante, tampoco despreocuparnos ni olvidar la importancia del contexto: con los adolescentes ganamos también herramientas para ampliar esos contextos ¿que lee poco pero le gusta escuchar podcasts? Pues busca podcasts de contenido interesante… y así con todo, no se trata de imponer nada ni de ir a la contra, se trata de aprovechar las oportunidades.

Que lo que PISA dice nos sirva, que no sea una excusa para bajar los brazos, criticar al político de turno y seguir cavando bajo nuestros pies, que sea el aviso a navegantes que nos faltaba… No soy ilusa, a nivel general tiene más pinta de ser lo primero que lo segundo pero, con que algunos padres se caigan del caballo y se remanguen con lo importante, con la curiosidad, la atención, la conversación y la lectura, ya habrá servido…

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