Llevar una vida saludable no te hace mejor persona.

No, comer aguacate todos los días no te hace mejor persona, hacer ejercicio de fuerza tres veces por semana tampoco; correr no te hace mejor persona ni tampoco ir al gimnasio o beber kombucha; no fumar, no beber, borrar el azúcar y las harinas refinadas de tu dieta, sorpresa, no te hace mejor persona. Ahora bien ¿te cambia o no te cambia? ¿A que sí? Pues EXACTAMENTE lo mismo pasa con la lectura.

Leer no te hace mejor persona, cierto. Tampoco te hace peor persona (¿se entiende mejor con este apunte lo inane del comentario en su literalidad?). No leer no te hace mejor persona. Tampoco peor persona. Supéralo ya. ¿Entonces leer o no leer es intrascendente? Pues no, queridos, no es intrascendente, lo intrascendente son los debates basados en planteamientos demagógicos y diseñados para ser virales, darnos publicidad y que luego, además, podamos victimizarnos a placer cuando los iluminados que ven un trapo y van a él como los toros al capote nos embistan. Pero sigo con mi símil que me da que así se va a entender mejor.

Llevar una vida saludable (tener un mínimo de actividad física, cuidar nuestra alimentación sin obsesionarnos y descansar las horas necesarias) no nos hace mejores personas, en absoluto, ahora bien, sí afecta a nuestra salud lo cual no nos salva de cualquier contingencia de salud (porque no todo es el contexto, la genética tiene lo suyo…) pero sí aleja de nosotros riesgos que de otro modo podrían estar rondándonos. ¿Y esto qué significa? Que cuidarnos nos sienta bien porque protege nuestra salud permitiéndonos estar guapos, lozanos y cargados de energía para vivir la vida como se nos ponga en las ganas. No es poca cosa ¿a que no?.

Pues exactamente lo mismo pasa con la lectura: leer no te hace mejor persona porque, para empezar, eso dependerá de lo que leas y de con qué actitud lo leas pero el mero hecho de leer sí hace algunas cosas: un buen hábito de lectura mejora la comprensión lectora, que es tanto como decir que mejora nuestra comprensión lingüística (y el lenguaje, queridos, paraos a pensarlo un momento, es la herramienta que más usamos a lo largo del día, lo usamos para explicarnos y para enseñar, para aprender, para comunicar cualquier cosa o recibir cualquier noticia…); leer mejora, en definitiva, nuestro dominio del lenguaje y cabe recordar también aquí que, como decía Wittgenstein, los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro conocimiento. Y ahí vamos, al conocimiento: es verdad que en la actualidad hay muchos medios de llegar al conocimiento pero si hay uno que lo fue, lo es y lo seguirá siendo por mucha IA que nos saquemos de Silicon Valley, es la lectura porque el conocimiento complejo, detallado y explicado está escrito y hay que leerlo con calma para entenderlo; otra ventaja de la lectura (además de la mejora en el uso y comprensión del lenguaje y el acceso al conocimiento) es el entrenamiento que supone para la actividad lenta y la atención, leer nos exige calma (por rápido que se lea lleva tiempo y, si se lee en diagonal, se entiende la mitad de lo que se lee) y nos exige sobre todo atención, algo de lo que con el scroll infinito andamos escasos.

Bastan esos beneficios de la lectura para entender que decir que leer no nos hace mejores personas es tan bobo como decir que cuidarnos (llevar una vida saludable) no nos hace mejores personas; son dos obviedades que no aportan nada o, a lo peor, aportan en negativo porque restan valor e importancia a la lectura y la vida saludable.

Dicho esto: si que salga una influencer diciendo que no pasa nada por no leer os reconcilia con la vida y os hace felices porque justifica vuestro empeño personal en no leer, adelante con los faroles, sed felices a vuestra manera (como decía Borges, la lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz); ahora bien, si sois de los que leéis, dejadme que os pida un favorcito… no os quedéis en la literalidad del comentario (que sí, que ya sabemos todos que leer no te hace peor ni mejor persona, que eso está en ti, no en los libros) porque, al quedaros en esa literalidad, estáis obviando la importancia de la lectura y de los libros, estáis siendo, sin quererlo, cómplices de los que desprecian el saber para apreciarse más a sí mismos en su ignorancia o para escalar en la cosa pública por encima de los más y mejor preparados porque su ignorancia vale tanto como lo que saben los otros.

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