Hace ya tiempo escribí un artículo explicando que la socialdemocracia no es el PSOE sino el sistema y ahora hasta el propio PSOE se ha empeñado en darme la razón; el propio PSOE y también buena parte del PP aunque en su caso, más que darme la razón, lo que hacen es actuar en base a esta información que ellos también conocen: somos socialdemócratas de corazón y es que resulta difícil no serlo si se reconoce uno como católico (aunque solo sea católico cultural, es decir, incluso siendo agnóstico o ateo, carente de fe pero no de valores cristianos). Me explico.
Somos socialdemócratas porque abogamos por solidarizar las responsabilidades y a veces hasta las culpas ¿que cómo he llegado a esta conclusión? Mirando a mi alrededor con los ojos del periodista y escritor vocacional que toma nota de todo lo que ve y oye (por eso todo lo que hagas o digas en presencia de uno de nosotros puede acabar en un artículo, en un cuento, en una novela, en un ensayo o en un post como este); he aquí algunos ejemplos en los que cabe que te sientas reflejado de algún modo:
Veo a muchos soltar espumarajos por la boca contra la okupación (así, con k) y luego acompañan su indignación con una aclaración como esta: ¿para qué pago yo impuestos? ¿para que después alguien vulnerable ocupe mi vivienda y tener que subsidiarlo también? Pues no, está claro que tirados en la calle no se pueden quedar pero para eso pagamos impuestos, que los acoja el estado donde corresponda…
¿A que te parece lógico? Pues eres socialdemócrata (no solidario, no bueno… socialdemócrata): lo eres porque, para empezar, asumes la vulnerabilidad del okupa, es decir, asumes al okupa no como delincuente sino como persona vulnerable y me pregunto ¿sabes si efectivamente es más vulnerable que tú? Lo pregunto porque ya hemos visto casos de personas mayores que, al haber sido okupada su casa, no pueden pagar la residencia en la que están viendo ¿quién es ahí el vulnerable? En segundo lugar ¿qué hay de la propiedad privada? De la falta de respeto a la propiedad privada a través de la okupación al ‘exprópiese’ va solo un paso. Y en tercer lugar… ¿que los acoja el estado? pero alma de cántaro… el estado eres tú a través de los impuestos que te detraen de los rendimientos de tu trabajo ¿o acaso no te das cuenta?.
Otro ejemplo: veo también a muchos soltar loas y aplaudir hasta con las orejas cuando se suben las pensiones, se reduce la jornada laboral, se incrementan los subsidios y, el colmo, cuando se anuncia que cada vez son más los que cobran el ingreso mínimo vital. ¿Sabemos de verdad de qué nos estamos jactando? ¿qué estamos celebrando? O no lo sabemos… o somos muy socialdemócratas.
Empiezo por lo último, el ingreso mínimo vital: que se incremente la partida del ingreso mínimo vital significa que crece el número de personas incapaz de sostenerse a sí misma, de ganarse la vida con el sudor de su frente, no es una suerte de lotería, es un ‘toma esto para que no acabes bajo un puente u okupando una casa que no es tuya ni muriendo de inanición’; que esta partida sea alta es el fracaso económico del gobierno y de la sociedad, cuando baja es que hay trabajo y por tanto la sociedad es más próspera. Aplaudir el incremento del número de personas que cobran el ingreso mínimo vital es de necios y lo mismo podríamos decir de quienes se muestran alegres ante la cantidad de dádivas y subsidios pagados con dinero público porque no son más que eso, parches a una estructura económica que no funciona cuando no intentos de cambios profundos en el modelo productivo basados en premisas ideológicas que nos pueden llevar, qué sé yo, a un apagón (cero energético).
Y luego están las pensiones… ¡albricias! Porque los que las cobran se las han ganado: esta es la primera mentira, las pensiones no contributivas existen desde hace décadas; ya en tiempos de Felipe, antepasado directo del actual Sánchez pasando no por un Zapatero cualquiera sino por uno muy concreto, se pagaban; ¿y por qué había que pagar una pensión no contributiva, es decir, a quien no había contribuido, cuando no contribuyó por decisión personal? Porque, por ejemplo, pensaba que ya le quedaría la pensión del marido llegado el caso y, efectivamente, llegado el caso cobraba también la pensión por el marido muerto. Eso se preguntaba mi abuela y, como no recibió respuesta que la convenciera, dejó de ser socialdemócrata de la noche a la mañana. Pero esa es otra historia…
El tema de las pensiones no está tanto en las no contributivas ¡ojalá fuera solo eso! sino en el propio sistema: cuando tienes una sociedad productiva que crece y en la que cada vez son más los que trabajan, puedes cargarles a ellos el pago de la pensión de aquellos que se van jubilando pero cuando la pirámide demográfica te advierte que no habrá relevo generacional y, además, haces trampas por doquier para pagar sueldos públicos (más funcionarios, más subsidios, más ayudas, más no contributivas…) se comienza a hacer un agujero que alguien tendrá que tapar… Y lo de que lo harán las próximas generaciones ya no cuela, seremos los de las generación X los que veremos convertida nuestra pensión en un exiguo subsidio… y no digamos los Millenials…
Incluso en el asunto familiar somos socialdemócratas: consideramos que los hijos son nuestros y no es cierto, no lo son, los hijos son libres: lo que son es nuestra responsabilidad, su crianza y su educación es nuestra responsabilidad (no del estado, faltaría más), por lo demás son libres, no son de su padre ni de su madre ni son lo que su padre ni su madre quieran que sean, son libres; también pensamos, pasado el tiempo, que los padres son de los hijos porque hacemos una correlación entre ancianidad e infancia que inutiliza a los mayores aun antes de que lo haga su propia ancianidad, que los hace irresponsables de sí mismos… será porque soy profundamente independiente (independiente de los que no aceptan tutelas ni tutías y soportan el peso de lo que caiga y de sus propias decisiones) que esto me aterra: me imagino convirtiéndome en un accesorio de la vida de otros (aunque ese otros fuera mi marido o mi propio hijo) y se me llevan los demonios por dentro; somos socialdemócratas porque no entendemos ni aceptamos que nacemos solos y morimos solos, que nuestro ciclo vital es nuestro y que el resto del mundo es solo paisaje, compañeros de algún tramo del viaje. Y lo peor de todo es que no reconocemos los caminos intermedios, aceptamos las relaciones familiares como relaciones de dependencia directa y de interferencia de los unos en la vida de los otros en lugar de respetar la autonomía de cada ser humano desde que suelta la mano de sus padres (una vez cumplida la etapa de la crianza y la educación) hasta el día en que se va (de la mano de sus hijos si los tuviera o de quienquiera que esté a su lado). Y no lo entendemos porque somos socialdemócratas, porque lo socializamos todo, hasta la vida misma.
Verán, hay cosas socialdemócratas que están muy bien: un buen sistema de becas que logre que ningún estudiante capacitado y esforzado se quede sin estudiar por falta de posibles de sus padres es bueno; que convirtamos ese sistema de becas en un derecho que asiste hasta al más vago de la clase no lo es, es un robo a las arcas públicas, un dinero a fondo perdido para goce y disfrute de un vago que no aportará nada a la sociedad pasado el tiempo porque de nada le habrá servido la beca más para eso, para su goce y disfrute; socorrer a aquel al que la vida le ha metido un meneo dejándolo sin trabajo y, por los avatares del mercado, sin posibilidad a corto plazo de reubicarse profesionalmente, es bien; convertir ese subsidio en una forma de vida sin exigir que en el tiempo que se paga el que lo recibe trabaje para lograr adaptarse a la nueva situación y re-entrar en el mundo laboral, es otra forma de perpetrar un robo a las arcas públicas. Y así podríamos seguir hasta concluir que sí, que la socialdemocracia tiene algo de buena idea, por eso dejó de ser la bandera de un partido (del partido socialista) y se convirtió en el sistema pero…
El problema es que hasta las buenas ideas necesitan buenas puestas en práctica y, a falta de esas buenas prácticas, vemos lo que estamos viendo, el colapso de la socialdemocracia, su muerte por éxito y la demostración, al menos en la humilde opinión de quien firma esta reflexión, de que nada hay mejor para el hombre que asumir su propia responsabilidad sobre su vida… pero déjenme que me ahorre ahondar en esto, ya lo hizo aquí divinamente Cayetana Álvarez de Toledo hablando de jóvenes y educación, créanme, lo que dice a los jóvenes es exactamente lo mismo que debiéramos decirnos los no tan jóvenes:
Y llegados a este punto me pregunto… ¿qué nos espera siendo como somos una sociedad de socialdemócratas empeñados en serlo incluso cuando el sistema socialdemócrata se desmorona ante nuestros ojos? Culpamos al gobierno más que al sistema, no sin cierta razón, pero la realidad está ahí, ante nuestros ojos, una democracia que quiso ser liberal y está dejando de ser socialdemócrata porque la socialdemocracia ya no es nada… ¿qué es?.
Yo, qué quieren que les diga, me revolví contra mi abuela cuando dejó de ser socialdemócrata porque era joven, incauta e ignorante (más aún de lo que pueda serlo todavía hoy) pero hace ya tiempo que me revuelvo contra el mundo y me hago cada día un poco más liberal que el anterior.
[…] España democrática es un país socialdemócrata porque la han hecho así, primero el PSOE y después un PP acomodado a aquella socialdemocracia […]
Me gustaMe gusta