Cuando escribí MALEDUCADOS lo hice tratando de relatar el viaje que va de la mala educación a sus consecuencias, definiendo mala educación no solo por lo que el sistema educativo hace o deja de hacer sino por lo que hacemos los adultos educando o maleducando… Y lo hice porque pensaba, y pienso, que cada día maleducamos más y educamos menos; para que no cupiese duda alguna acerca de lo que hablaba al hablar de educación comencé el libro citando a Escohotado, sentando así las bases de lo que es y no es la buena educación:
‘Un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo, un país es rico porque tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas; educación significa que tú vas pasando por la calle, la acera es estrecha, tú te bajas y dices disculpe; educación es que, aunque vas a pagar la factura de una tienda o un restaurante, dices gracias cuando te la dan, das propina y cuando te devuelven lo último que te devuelvan vuelves a decir gracias. Cuando un pueblo tiene eso, cuando un pueblo tiene educación, un pueblo es rico, o sea, en definitiva, la riqueza es conocimiento y sobre todo un conocimiento que le permite el respeto ilimitado por los demás. Si tú te metes en gran parte del mundo en un vagón de metro, en un autobús apretado es muy rato que cada uno de los que te vaya apretando vaya diciendo, como sucedería en Suiza o hoy en día en España, perdone, disculpe, perdone; donde no se produce eso, el pueblo es pobre‘.
¿Y por qué recuerdo esto ahora cuando el libro lleva ya año y medio publicado? Porque esta semana alguien me ha dicho ‘jod… si es que es lo que dices tú en tu libro‘; recordé entonces este artículo en el que ya relacioné noticias de actualidad que no se explican sin un contexto de mala educación y, ciertamente, ahora podría hacer lo mismo, es más, voy a hacerlo porque tengo para mi que las cosas no solo no están mejorando sino todo lo contrario, seguimos rodando y cuesta abajo, cada vez más maleducados y cada vez sufriendo consecuencias más duras ¿cuánto vamos a descender más hasta darnos cuenta de cuál es el problema y poner pie en pared para resolverlo? La verdad es que no lo sé, lo que sí sé es que todavía no hemos llegado a ese umbral del dolor que nos hace parar… y que la reconstrucción tras el destrozo que estamos sufriendo (y del que en mayor o menor medida somos, como poco, cómplices) será también dura.
¿A qué me refiero cuando afirmo que hay noticias que no se explican sin un contexto de mala educación? Me refiero a que un país educado nunca tendría en posiciones de poder a gentes que dicen cosas como estas:
Trump habla de que otros países le están besando el culo; Koldo, mano derecha del segundo en el gobierno de España y del PSOE en aquel momento, dijo a la directora de Adif que si no contrataba a una señorita en particular Ábalos (el segundo en el gobierno de España y del PSOE en aquel momento) le cortaba los huevos; eso en estos últimos días pero ¿recuerdan al Ministro Óscar Puente llamando The Ojete al medio The Objective? ¿y aquel cartel de Mas Madrid que decía algo así como ‘voy a educar a mis hijos para que se coman a los tuyos, pijo de mierda‘?
Cabe que estés pensando que lo grave es lo que hacen, no lo que dicen y menos aún cómo lo dicen… Y ese es el error, menospreciamos la formas y de ese modo corrompemos el fondo y menospreciamos las formas porque, en el fondo, ya estamos un poco licuados (por no decir maleducados o incluso corruptos…), dicho de otro modo, no nos molesta tanto que no-sé-quién coloque a su hijo o a su sobrina sino que no coloca a nuestro hijo o a nosotros, pensamos ‘yo si pudiera también lo haría‘ y justificamos lo menos sin darnos cuenta de que estamos sentando las bases para que hagan lo más, que estamos pervirtiendo el sentido del bien, licuándolo y haciendo posible todo lo que viene después… Y sí, por eso somos cómplices; cuando lo que valoramos es la capacidad de alguien para relacionarse a golpe de cafés y peloteos y no la calidad de su trabajo lo que hacemos es sentar las bases para que un portero de puticlub pueda ser la mano derecha del segundo del Gobierno de España solo por su capacidad de ser leal… ¿suena bonito lo de ser leal? Solo si confundes lealtad con servilismo; cuando aceptamos que para conseguir un trabajo hay que tener ‘padrino’, cuando valoramos el título o la edad de alguien más que su desempeño y su saber… nos convertimos en parte del problema. Lo curioso es que no nos demos cuenta, que no seamos capaces de ver con claridad meridiana que cuando no respetamos a los demás al primero que dejamos de respetar es a uno mismo.
Además, aunque digamos que del dicho al hecho hay un trecho, la realidad nos demuestra que es un trecho que se recorre muy rápido: Ábalos es el mejor ejemplo, alardeando de ser feminista, haciendo el discurso en una moción de censura contra un gobierno por corrupción y convirtiéndose en una suerte de gestor de sobrinas en el Parador Teruel y quién sabe dónde más… eso además de ser el ¿coordinador? o lo que sea, de dudosas gestiones entre el gobierno y algún que otro comisionista, empresas en vías de quiebra y esposas de altos dirigentes que no tienen licenciatura pero sí cátedra porque ya se sabe que comprarse una cátedra o una tesis es un asunto menor… ¿Y pegar patadas al diccionario? No sé ustedes, pero yo mopongo a que me gobierne gente que no es capaz de hablar correctamente y no, no es asunto de acentos ni dialectos, es tan sencillo como que si no puedes hablar con corrección tampoco puedes pensar con corrección (imaginen qué decisiones pueden salir de ahí…).
La educación es lo que nos salva, lo único que nos salva… ¿y qué es buena educación? Por una parte son las buenas formas y el respeto (vuelvo a remitirme a las palabras de Escohotado), y por otra parte el saber (no son dos cosas distintas sino interdependientes): respetar el saber, ser consciente de nuestra ignorancia y querer saber, eso nos hace más educados, eso mejora la sociedad en la que vivimos: respetar el saber es respetar al que sabe sobre el que no sabe (lo que nos haría ignorar, por no decir despreciar, a buena parte de quienes nos gobiernan, gentes a las que una sociedad bien educada nunca hubiera enaltecido, por no hablar de los influencers de salón ¡cuántos perderían inmediatamente nuestra atención si nos respetásemos más a nosotros mismos!); ser conscientes de nuestra ignorancia es obligado porque todos sabemos mucho menos de lo que podríamos saber; y querer saber… no se trata de convertirnos en platones, aristóteles o escohotados sino de respetarnos a nosotros mismos pasando por el mundo al tiempo que dejamos que el mundo pase por nosotros, con los ojos bien abiertos, con la curiosidad bien despierta, aprendiendo de los que saben… y de los libros. Leer no mata. Leer alimenta.
La mala educación corrompe y destruye sociedades prósperas, la mala educación pare gobernantes que se compran tesis para sí mismos y cátedras para su esposa, gobernantes que colocan a sus ‘sobrinas’, trafican con el dinero público y toman el estado por asalto como si fuera su cortijo; si queremos salvar la nuestra, nuestra prosperidad, no es necesario que pensemos en grandes revoluciones, empecemos por lo pequeño, por la buena educación, por recuperar las formas y el respeto, por despertar la curiosidad, por alejarnos de la mentira y la zafiedad en la que quieren vernos chapoteando, por dejar lo superficial en la superficie, por cuidar el fondo y la forma, por educarnos, por destilar buena educación mejorando en lo posible nuestro entorno más cercano… porque una arena no hace desierto pero una arena con otra, con otra, con otra… podría (o tal vez no, tal vez no sea suficiente pero ¿importa eso? a la vida venimos a hacer algo que merezca la pena, no a ganar y mucho menos a pasar por ella sin pena ni gloria).
No quisiera cerrar esta reflexión sin recordar algo que, por evidente, tendemos a olvidar: eso que dice un político y nos hace gracia porque resulta irreverente puede dejar de hacernos gracia de repente porque si de algo carece un político es de límites si no se los ponen los ciudadanos así que quien hoy le llama The Ojete a un medio de comunicación y cuela, quien llama fascista a ese partido que te cae mal y cuela… mañana te puede llamar a ti cualquier cosa si, por suerte o por desgracia, caes del lado del muro ‘equivocado’. Si aceptamos la mala educación porque nos hace gracia o porque la despliegan los nuestros estamos borrando los límites que toda sociedad educada y civilizada respeta y no ha de extrañarnos que si hoy nos reímos nosotros tirando piedras, mañana sean otros quienes las tiren contra nuestra cabeza. La mala educación no es contagiosa, es peor, es corrosiva, destructiva… diluye la civilización y lleva a la barbarie.
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Que no, que ser MALEDUCADOS no es un asunto menor ni un asunto privado ni del Ministerio de Educación, no es que sea un problema, es que es EL PROBLEMA. Y no, no es cosa de niños…
[…] es la educación y no solo la estatal, también la social y hasta la familiar, no es que seamos maleducados, que lo somos, es que estamos encantados de serlo como buen rebaño, como buenas ovejas, como […]
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