Texto y contexto: las claves de la comprensión lectora.

Si de algo me he dado cuenta hablando de la importancia de la comprensión lectora es de que el concepto en sí se entiende mal, como sucede tantas veces hoy en día, se entiende sólo en su literalidad: entender lo que se lee. Y como sucede también tantas veces, eso es, en el mejor de los casos, una verdad a medias.

La comprensión lectora es el termómetro del uso del lenguaje, es decir, no mide solo cuán bien o cuán mal se entiende lo que se lee sino que nos sirve para extrapolar cómo de bueno o malo es el uso del lenguaje por parte de un hablante; sabiendo esto ya empezamos a entender por qué se le da tanta importancia al hecho de que la comprensión lectora esté empeorando, porque nos advierte además de que el dominio del lenguaje también está empeorando y estamos tan enfrascados en batallas relativas al uso de la tecnología y en la necesidad de alentar las vocaciones técnicas en las niñas que lo del dominio del lenguaje nos parece un tema menor, al fin y al cabo los niños hablan y entienden y leen (poco pero leen) y escriben.

¿Recuerdan a Pedro Sánchez diciendo aquello de más transporte público y menos Lamborghini? ¿A que no se lo imagina diciendo más transporte público y menos Dacia Sandero? ¿Quién pudiendo ponerse a los mandos de un Lamborghini se conforma con el Sandero? Nadie; pues bien, cuando nos conformamos con una comprensión lectora deficiente, es decir, con un dominio del lenguaje deficiente, nos estamos conformando con el Sandero porque, al fin y al cabo, nos lleva y nos trae igual que el Lamborghini...

¿Igual? No, igual no. El lengua es una herramienta esencial que usamos no solo para comunicarnos con los demás, para explicarnos y para que nos expliquen, es también la herramienta básica del aprendizaje; no importa cuán audiovisuales sean los tiempos que vivimos, no hay tema complejo que no exija una explicación a viva voz o por escrito; cuanto mayor y mejor sea nuestro dominio del lenguaje más fácil será el proceso de aprendizaje de cualquier materia, de cualquiera, también de las matemáticas; y cuanto peor sea nuestro dominio del lenguaje más dificultades tendremos para aprender cualquier cosa.

Pero ¿qué significa tener buena comprensión lectora? ¿Tener un vocabulario amplio? En parte sí, claro, pero no solo porque, he aquí el matiz que se nos suele escapar, la comprensión lectora no se limita a la comprensión del lenguaje sino de lo que se expresa el lenguaje que parece lo mismo pero no lo es: para que la comprensión lectora sea óptima necesitamos conocer el texto, sí, (las palabras escritas) pero también el contexto (de qué se habla).

Texto y contexto son dos caras de la misma moneda, la moneda de la comprensión lectora y no merece la pena pararse a pensar cuál de las dos es más importante, ambas lo son: si en un texto desconocemos demasiadas palabras (más de un 10%) necesitaremos de un diccionario para llegar a comprenderlo; y si no sabemos apenas nada del tema del que se habla… ni con un diccionario saldremos del lío. Dicho de otro modo: aunque conozca todas y cada una de las palabras de un texto si de lo que se habla es de ingeniería aeronáutica (tema del que lo desconozco todo) difícilmente voy a entender algo.

Necesitamos asegurarnos de que nuestros hijos llegan a Secundaria con una comprensión lectora óptima, es decir, tenemos que dedicar los años de Primaria a cuidar su texto y su contexto; ¿y eso cómo se hace? Podría decir ‘leyendo’ y dar el tema por zanjado pero estaría faltando a la verdad (mintiendo vilmente, de hecho…), la lectura, especialmente en los años de Primaria, es solo una de las cosas que nos permite trabajar la comprensión lectora pero no es la única, no puede serlo, si lo es el resultado va a ser pobre: para ampliar y mejorar el texto y el contexto de los niños, es decir, hacer que su vocabulario crezca y que sepan algo de muchas cosas, que cada vez menos asuntos les sean ajenos, no podemos esperar a la lectura sino acompañarla: los niños a los que se les habla bien y con un vocabulario amplio suelen hablar bien y usando un vocabulario amplio; y quien dice hablar dice seleccionar series, películas, dibujos animados… (y lecturas, claro que sí) de vocabulario rico. ¿Y en cuanto al contexto? Ahí juega tanto la selección de series, películas, dibujos y demás material audiovisual que podamos utilizar como las actividades que planifiquemos con los niños: las pistas de baloncesto del barrio están muy bien pero si los niños no salen de ellas su contexto será tan limitado como las propias pistas.

Ampliar el contexto de los niños es mostrarles el mundo en el que viven, cómo es y cómo fue; obviamente no sabemos de todo (estamos limitados por nuestro propio contexto) y por tanto no podemos hablar de todo pero sí de algunas cosas y de otras podemos aventurarnos a indagar con los niños y descubrirlas juntos alimentando la curiosidad de los pequeños, sin dejar que esta se duerma y caigan en el tedioso desinterés que tanto entorpece el aprendizaje.

La comprensión lectora es esencial, sí. La lectura es el camino más completo a su desarrollo porque leyendo trabajamos a la vez el texto y el contexto, sí. ¿Basta con esto? No y menos que en ninguna otra etapa, en Primaria. Gregorio Luri habla insistentemente de los 9 años como punto clave del desarrollo de la comprensión lectora, el nivel al que ésta se encuentre a esa edad nos dará la medida del desarrollo educativo del niño… Ahí es nada.

Quienes dicen que leer es una cosa viejuna mienten, leer es un hábito saludable que nos permite alimentar nuestro texto y nuestro contexto desde pequeños y nos hace estar mejor armados para comprender cualquier cosa y para no caer fácilmente en trampas neolingüísticas (con buena comprensión lectora, se coje antes a un demagogo que a un cojo). Pero quienes dicen que todo está en los libros también están faltando a la verdad, obviar la fuerza de lo audiovisual, de la imagen acompañada de la palabra, es un error.

9 comentarios

  1. […] Si logramos entender esto ya habremos avanzado algo ¿y qué hacer para avanzar más? No dejarnos despistar por los trampantojos que nos ponen, no creernos las filfas de la que la tecnología educa o de que la información está en Goolgle, mucho menos aún dejarnos engatusar por quienes dicen saber cómo será el mundo dentro de 10 o 20 años (spoiler: no lo sabemos) y centrarnos en lo esencial: en armar a nuestros hijos con la mejor de las herramientas, un excelente dominio del lenguaje hablado y escrito, una excelencia lingüística que no se alcanza conformándonos con hablar por los codos y leer a toda velocidad, se alcanza ampliando texto y contexto (pero de eso ya hablamos aquí). […]

    Me gusta

Replica a Brecha digital. – UNA VUELTA AL MUNDO Cancelar la respuesta