El suicidio de Occidente.

Cuando me decidí a escribir Maleducados tenía en la cabeza muchas cosas vividas como madre pero no tenía la intención de escribir el diario de una madre en apuros ni cosa semejante, así que procuré documentarme y, sin perder la perspectiva de madre y por tanto educadora, traté de poner negro sobre blanco el estado de la educación a mis ojos.

Pues bien, poco después de publicar Maleducados tuve la suerte de coincidir en una presentación (la del libro de Xavier Pericay Aly Herscovitz) con Alicia Delibes, a quien me presentó mi querida y admirada María Blanco; aquel día supimos El suicidio de Occidente estaba ya en capilla, a punto de ser publicado; me dio tiempo a leerlo antes incluso de que Alicia Delibes lo presentara en la preciosa biblioteca del Ateneo acompañada por el profesor Carlos Rodríguez Braun y Jon Juaristi y he de reconocer que me incomodó lo suyo… no porque haya nada malo en él sino todo lo contrario.

Veréis, escribí Maleducados como un grito personal, como un modo de decir a tantos padres desencantados como me voy encontrando por el mundo ‘tenéis razón, algo no va bien’; al leer El suicidio de Occidente no solo vi confirmados mis temores (que esto podría ser sesgo de confirmación) sino explicado paso a paso, como en un tutorial de Youtube o un manual de educación para dummies cómo hemos llegado hasta ahí… Y de ahí la incomodidad profunda, porque no dejo de preguntarme ¿cómo hemos dejado que nos hayan traído hasta aquí? ¿Por qué hemos dejado que sucediera?.

El Suicidio de Occidente de Alicia Delibes no es un análisis de la educación hoy sino una especie de historia de la educación, es decir, Alicia nos explica cómo hemos llegado hasta aquí, nos cuenta como Condorcet*, al defensor de la instrucción que decía que cada individio debe llegar lo más lejos posible en la adquisición de conocimientos y así contribuir al progreso de la sociedad, ganó por la mano a Rousseau y su todo el mundo es bueno y como dos siglos después y desde la tumba Robespierre lograba que ganara Rousseau y el sistema educativo comenzó a ser desmantelado. Estoy simplificando mucho, claro, porque para descubrir con detalle cómo hemos llegado hasta aquí ya está El suicidio de Occidente (un libro que os recomiendo encarecidamente).

no existe ya ni verdad ni mentira, ni belleza ni fealdad, ni conocimiento ni ignorancia‘ dice Alicia Delibes, y en esa inexistencia se diluye la autoridad de los profesores y de los padres, se diluye incluso el pensamiento de los lúcidos y los niños se quedan solos con sus dudas, sus miedos, su ignorancia, su audacia; hoy entretenimiento y cultura son la misma cosa y lo mismo es ir al Museo del Prado a un partido de fútbol en el Wanda Metropolitano, hoy el saber no importa porque ya está Google ahí para aclararlo todo (no digamos ya ahora con la IA).

Vivimos tiempos líquidos que van camino de ser gaseosos y la degradación de la educación no es consecuencia de ello sino su origen. Eso es, exactamente, lo que explica Alicia Delibes y lo hace repasando la historia de la educación, contándonos cuándo, cómo, por qué y a manos de quién se jodió el Perú, que diría Vargas Llosa.

El suicidio de Occidente no es un libro para profesores, padres y pedagogos, que también, es un libro para quienes quieren entender el momento en el que viven y es un libro para quienes no quieren que Occidente se suicide ni que se le aplique la ley de eutanasia, para quienes entienden que en el mundo occidental están las sociedades que se han demostrado más prósperas para sus ciudadanos y las que merece la pena preservar ¿mejorándolas? ¡por supuesto! pero nunca, jamás y bajo ningún concepto suicidándolas…

Maleducados explica lo que los padres vemos y dónde podría llevarnos, El suicidio de Occidente explica cómo hemos llegado hasta aquí y si bien incomoda pensar cómo carajo hemos dejado que la degradación de la educación sea un hecho, también podemos concluir que igual que hemos andando un camino que nos lleva al precipicio, al ocaso y al fin podemos desandarlo y retomar el buen camino, el de la educación, el progreso (bien entendido) y el de la civilización frente a la barbarie.

Reflexión final: Alicia Delibes nos cuenta que, a pesar de que fue la Revolución Francesa la que parió el desastre por vía de Rousseau, no fue él ni en su tiempo quien lo convirtió en un hecho, fueron sus ideas tamizadas en Estados Unidos por John Dewey las que hicieron tal cosa; y leyendo esto he recordado como Gabriel Albiac explica que el wokismo no es más que la comprensión torcida que se hace en las universidades americanas de filósofos como Derrida y Foucault. Así que me ha dado por pensar que a los europeos tal vez no iría bien quedarnos con lo genuinamente americano (con Mark Twain, Walt Whitman o William Faulkner por poner algunos ejemplos) y olvidar sus interpretaciones de lo europeo, quedarnos en eso con los originales que, al fin y cabo, los tenemos más cerca…

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Os dejo aquí una entrevista a Alicia Delibes en la que hablar de El suicidio de Occidente:

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*Condorcet, junto a Diderot y Voltaire y según detalla Alicia Delibes en su libro, creía que la instrucción de los ciudadanos era imprescindible para el disfrute de la libertad.

Un comentario

Replica a La educación es la joya de la corona. – UNA VUELTA AL MUNDO Cancelar la respuesta