Se mantiene el rún rún educativo, se sigue hablando de educación a pesar del tsunami informativo relativo al caso mascarillas, Koldo, Ábalos, PSOE, Gobierno de España ¿por qué? Por lo que desvelaron los datos del informe PISA, opino, pero que se siga hablando de educación no es necesariamente una buena noticia, no si se hace para maquillar esos datos y para soltar cortinas de humo que desdibujan la realidad que vivimos, dicho de otro modo, quienes más hablan hoy de educación son quienes tratan de demostrar que su inmersión lingüística, su bilingüismo y su digitalización no es el problema y lo grave del asunto es que, si bien la razón no les asiste, señalan un problema que es en realidad el pecado original del fracaso educativo y es, efectivamente, previo a la inmersión, no digamos ya al bilingüismo y a las pantallas.
De entre las cosas más hilarantes que he oído/leído últimamente acerca de la educación está la defensa al ultranza del bilingüismo del que recula Madrid: dice la CAM que los niños que estudian historia en inglés ni aprenden historia ni mejoran su nivel de inglés respecto a los que la estudian en español… y dicen los bilingüistas que, dado que los que la estudian en español tampoco es que sepan mucha historia, que sigan con ella en inglés… ¿a nadie se le ocurre que el problema es, precisamente, que los niños no aprenden historia y no si se imparte en inglés o en español? ¿nadie ha revisado los libros de historia de la ESO y descubierto como se han convertido en gran medida en panfletos ideológicos ajenos a la realidad de la historia que se supone deben contar?.
No menos hilarante es la cosa de la digitalización de la escuela; sabemos que el problema más grave que tenemos actualmente es la baja comprensión lectora de los alumnos y es el problema más grave porque tener baja comprensión lectora es tener baja comprensión del lenguaje y aboca a los niños a tener problemas de aprendizaje (la lengua es la herramienta esencial ya no sólo de la educación ¡de la vida! No podemos entender lo que no podemos explicar y viceversa…); pues bien, sabiendo que la comprensión lectora ha bajado porque se lee menos y que las pantallas alejan a los niños de los libros, oiga, que siguen defendiendo que la digitalización de la educación es necesaria incluso desde edades tempranas y lo hacen comparándolo con el caso del bilingüismo: a nadie se le ocurre, dicen, renunciar al bilingüismo porque se hayan detectado algunas carencias… Pues sí, se nos ocurre a muchos.
Ahora bien, renunciar al bilingüismo y la digitalización de la escuela en edades tempranas (infantil y Primaria) no significa renunciar a aprender un segundo e incluso un tercer idioma ni tampoco a la tecnología, significa que el modo en el que se ha abordado el aprendizaje de idiomas y tecnología ha fallado porque ha dañado los cimientos de la escuela, ha despistado a la escuela de su objetivo principal que es el de educar ciudadanos libres (que no necesariamente digitales o bilingües) y ahora ha llegado el momento en el que o recuperamos ese objetivo y sentamos las bases para no volver a despistarnos de él o seguiremos permitiendo que de nuestras escuelas salgan generaciones enteras de jóvenes que hablan mal inglés, usan la pantalla para todo y no tienen idea de apenas nada, es decir, no son ciudadanos libres sino ciudadanos… ¿digitales? Esclavos.
Claro que he titulado este post ‘padres, madres, hijos y demás familia’ y parece que no hago más que hablar de la escuela ¿por qué? Porque la clave de todo este lío está en casa; no está en nuestra mano digitalizar ni des-digitalizar la escuela o que nuestros hijos estudien historia en inglés o en castellano o que el libro de historia ponga, o deje de poner, lo que pone o deja de poner… pero sí está en nuestra mano aferrarnos a la idea del ciudadano libre como el joven en que queremos que se convierta nuestro hijo y lo cierto es que, si lo hacemos, no hay digitalización ni bilingüismo que pueda con nosotros, no hay influencia más poderosa que la de un padre y una madre sobre sus hijos, nuestra huella es permanente en ellos.
¿Y qué hacemos para que el tsunami bilingüe y digital no se nos lleva a nosotros por delante y deje a nuestros hijos intelectualmente desnudos? En el fondo es sencillo, solo tenemos que dar a nuestros hijos lo que la escuela ha dejado de darles: libros, conocimiento, saber… Y no hace falta ser redomadamente cultos y eruditos para ello, basta aplicar un poco de sentido común:
La primera clave, la clave de bóveda de todo proceso de aprendizaje es la comprensión lectora, empecemos por ahí: legar a nuestros hijo un buen hábito de lectura es dotarlos de una herramienta básica tanto para la vida como para su proceso de aprendizaje: una buena comprensión lectora les ayudará a entender un problema de física y las instrucciones de la lavadora, el informe del médico y las noticias del periódico o el telediario. Leer a diario, leer un poco cada día, leer cuentos, cómics, relatos, novelas… que lean lo que quieran pero que lean (no porque lo que lean no importa pero importa más que lean, lo primero es que lean y, a partir de ahí, claro, trata de que lean cosas interesantes, que les aporten pero siempre cuidando que no se te vaya el hábito de lectura por el desagüe al empeñarte en que lean algo en particular; para consolidar un buen hábito de lectura la lectura tiene que ser goce).
La segunda clave es el mundo en el que viven; la escuela debería contarles cómo hemos llegado hasta aquí pero cuando los libros de historia hablan de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en lugar de hablar de Grecia y de Roma sabes que no lo están haciendo; no se trata de que tengas que convertirte en profe de historia sino de que tengas presente la importancia de que tu hijo conozca el mundo en el que vive, de que sepa cómo hemos llegado hasta aquí, de que aprenda a apreciar la belleza… se trata de que seas consciente de que hay disciplinas a las que es difícil que un niño se acerque voluntaria y placenteramente, que si no se las muestras no reparará en ellas (la música, el arte…); ¿y cómo lo hacemos? Aprovechando los recursos audiovisuales de que disponemos, por ejemplo (documentales, series, películas…), visitando museos, yendo al teatro, también al cine… no se trata de llevar una agenda cultural diaria ni mucho menos sino de ir incluyendo actividades de este tipo en el tiempo de ocio de los niños, en el tiempo en familia.
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Más reflexiones educativas para padres aquí: Maleducados

La lectura comprensiva, ayuda a entender como funciona el mundo.
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