No es el qué, es el quién. Siempre.

Que siempre importa el quién más que el qué lo sabemos desde hace mucho tiempo; lo hemos dicho y escrito mil veces, hasta aburrirnos de nosotros mismos y de repetir lo obvio y evidente… pero a pesar de eso hoy voy a insistir otra vez porque hay días en los que esta certeza (la de que siempre es el qué y nunca el quién, la de la doble vara de medir o el tablero inclinado de la política), hoy ha llegado hasta lo hilarante…

Dice hoy Mª Jesús Montero dejando pasmados a propios y extraños que no todo vale en política, que lo de señalar a la mujer de presidente, a un familiar de un político que no a un político, está feo… Y lo dice cuando hasta hace 10 minutos (y me apuesto algo a que también de aquí en adelante) el propio presidente del gobierno disparaba contra Ayuso desde Marruecos primero y en el Congreso después por su hermano, por un familiar que no es político, es más, por un ciudadano al que se ha exonerado dos veces en dos tribunales diferentes por aquello de lo que se acusa hoy a otros (con poca pinta de que vayan a salir indemnes). No todo vale. Es verdad. Pero cuando actúas como si para ti todo valiese y para los demás no ¡amiga! demuestras en modo óleo sobre lienzo que no te importa el qué, que el delito te interesa poco, que lo que cuenta, para ti, es el quién… si es de los míos ¡prietas las filas! si es de los otros ¡a por ellos! ¡oé!.

Superado el shock inicial al que nos somete tanto cinismo e hipocresía por parte de quienes juegan siempre en el lado elevado del tablero inclinado, recordamos otro caso estelar de este corte y confección: los inspectores que ha mandado Europa para confirmar qué carajo está pasando en la escuela catalana han constatado que en una región española no se puede estudiar en español, que es cierto el acoso y derribo al que someten a todos los niños (y a sus familias) que tienen por lengua materna el español porque resulta que si quienes imponen una lengua son los catalanes, lo hacen por el bien de su región, de sus gentes y de su cultura pero cuando lo hacía Franco, entonces no, entonces era fascismo… Que es fascismo todo lo sabemos ¿no? Porque si lo dudamos tenemos un problema de criterio e incluso de honestidad importante.

No hay más que pasearse por la prensa para constatar como si la compra de mascarillas la firma el PP hay que auditarlo todo mientras que si la compra la hace el PSOE hay que pensar que la pandemia era un momento muy duro, que había urgencia, bla bla bla… (no me lo invento, así lo ha explicado estos días el ministro Puente).

Más madera: nadie usa con más salero el tablero inclinado o la doble vara de medir que quien confronta, desde la izquierda, con una mujer: desde la izquierda se puede llamar loca, ida y asesina a una mujer (lo hicieron con Ayuso, también con Cifuentes, con Rita Barberá, con Esperanza Aguirre…) pero desde la no-izquierda ¡cuidado! porque a la mínima cae sobre quien ha abierto la boca el machista, heteropatriarcal, tránsfobo o cosa semejante… y cuando digo ‘cae’, digo que cae como una losa y provoca la muerte civil de quien ha osado expresar según qué cosa (pregúntenle a Lucía Etxebarría o a JK Rowling si hablas inglés, qué tal les ha ido desde que han dicho que una mujer es una mujer y un hombre es un hombre… y no importa que sean mujeres, para ellas no hay bula).

Volviendo a nuestra política patria… ¿recordáis los famosos escraches? Jarabe democrático les llamaban desde la izquierda aunque se hiciese soportarlo al hijo de una ministra (Soraya Sáez de Santamaría) o a una mujer embarazada (Begoña Villacís), acoso insoportable e intolerable cuando le tocó sufrirlo a gentes de la izquierda (y ojo, que lo sufrían a distancia, bastaba una pintada que decía ‘coletas rata’ a pocos kilómetros de donde pasaba vacaciones quien se dio por aludido para decir ¡intolerable!)

Más madera: vemos al PSOE soltando improperios y exabruptos de todos los colores sobre el PP porque el PP es corrupción mientras el PSOE es un partido limpio; y lo dicen sí, y lo repiten, sí, e incluso se lo creen, sí… Y no piensen ni por un momento que voy yo a defender al PP, detesto la corrupción y al corrupto, es más, lo detesto más si viene de un partido al que he confiado mi voto, pero no hablamos aquí de algo opinable: el partido que robó a los huérfanos de la Guardia Civil (caso Roldán) y a los parados andaluces (caso ERE) no puede dar lecciones al partido de la Gürtel… ¿que el PSOE de aquellos casos y de otros como el de Filesa, Mariano Rubio… no es el PSOE de hoy? Es cierto, el de hoy es el de las mascarillas de Koldo y el que compró la presidencia con indultos y amnistías a delincuentes fugados o condenados.

Nunca es el qué, siempre es el quién… hay que decirlo más aunque aburramos a las ovejas, hay que repetirlo como mantra de la batalla cultural ¿por qué? Porque tenemos que nivelar el tablero, superar la doble vara de medir y recuperar la medida de lo ético, que importe el qué más que el quién.

2 comentarios

Replica a gva001 Cancelar la respuesta