Educación o barbarie. Más que una historia de narcotráfico en Barbate.

Dos guardiaciviles muertos y dos heridos, uno de ellos de gravedad, tras ser arrollada su zodiac por una narcolancha. La noticia en sí es sobrecogedora.

A quienes tenemos una edad y recordamos los titulares de los civiles y guardiaciviles asesinados por ETA se nos remueve algo por dentro (salvo que tengas el cerebro como un queso de agujeros y te hayan convencido de que Otegui es un hombre de paz y la ETA una organización civil como cualquier otra… pero esa es otra historia); si además conoces, aunque sólo sea un poco, la historia del contrabando de tabaco y droga de las Rías Bajas gallegas te revuelves si cabe más y te preguntas ¿qué carajo está pasando? Aunque la pregunta es retórica, tienes una ligera idea de lo que pasa y prefieres no saber más…

Pero lo más espeluznante de todo, siendo lo anterior de una gravedad superlativa, es escuchar a los jaleadores de narcos y asesinos… escucharlos como escuchas cada día a quienes banalizan el terrorismo y el mal pero hacerlo ya no a la vista de dos cadáveres sino a la vista de dos asesinatos, viendo cómo los mataban… ¿recordáis lo que hicieron los terroristas de Hamás en Israel? ¿recordáis su fiesta y su celebración? ¿recordáis su barbarie? Escribí entonces un artículo así titulado: civilización o barbarie; y ahora vuelvo sobre lo mismo porque si no entendemos ésto que nos dice Masha Gabriel, no entendemos nada:

Lo de los espectadores jaleando a los narcos mientras arrollan y matan a dos guardias civiles en España, debería disparar las alarmas muy seriamente‘. La verdad es que las alarmas en España debieron dispararse cuando comenzó el blanqueamiento de la ETA y el hecho de que no lo hicieran es, probablemente, lo que nos ha traído hasta aquí. Eso y el estado general de Occidente, de los países más prósperos, de aquellos en los que sus ciudadanos han logrado una calidad de vida mejor, los más libres, los más democráticos… los que están perdiendo el norte (y los demás puntos cardinales).

Cuando silencias todo el ruido y vas a la esencia de las cosas la conclusión a la que llegas es que la educación es la piedra angular de la civilización occidental, la educación entendida como la entendía Antonio Escohotado:

Un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo, un país es rico porque tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas; educación significa que tú vas pasando por la calle, la acera es estrecha, tú te bajas y dices disculpe; educación es que, aunque vas a pagar la factura de una tienda o un restaurante dices gracias cuando te la dan, das propina y cuando te devuelven lo último que te devuelvan vuelves a decir gracias. Cuando un pueblo tiene eso, cuando un pueblo tiene educación, un pueblo es rico, o sea en definitiva la riqueza es conocimiento y sobre todo un conocimiento que le permite el respeto ilimitado por lo demás. Si tú te metes en gran parte del mundo en un vagón de metro, en un autobús apretado es muy raro que cada uno de los que te vaya apretando vaya diciendo, como sucedería en Suiza o hoy en día en España, perdone, disculpe, perdone; donde no se produce eso, el pueblo es pobre‘.

No, no son traficantes ni delincuentes porque sean pobres, son bárbaros porque no tienen educación. He ahí el fruto de la mala educación que es la que crea un caldo de cultivo en el que los bárbaros campan a sus anchas ante la cobardía, cuando no la connivencia, del resto de la sociedad.

¿Y cómo salimos del lío en el que estamos metidos? ¿Cómo hacemos funcionar de nuevo la brújula moral que gira sobre si misma sin encontrar los puntos cardinales? Me temo que aquí no hay recetas mágicas, ni bálsamos de acción rápida porque la educación no va de eso, tampoco va de ir al colegio hasta los 16 años ni tampoco de ir o no ir a la universidad, la educación va del respeto a los demás y a uno mismo, a lo humano y al humano, la educación va de valores y tanto en España como en todos los países occidentales debiéramos grabarnos a fuego aquello que dijo Benedicto XVI: somos hijos de la razón filosófica de Grecia, el pensamiento jurídico de Roma y la fe en el Dios de Israel; me atreví, en Maleducados, a matizar ese planteamiento perfecto (tratando de acercarlo un poco más al desvariado hombre del S.XXI, nada más): la vieja y rica Europa (rica siguiendo la definición de riqueza de Escohotado: educada, civilizada) nace de la razón filosófica de Grecia y de su concepción de la belleza, del pensamiento jurídico de Roma y de los valores cristianos (nótese que hablo de valores, no de Fe).

Quizá partiendo de ahí la brújula comience a vislumbrar el norte y a localizar después el sur, el este y el oeste… La cuestión es que una sociedad que no solo calla ante la barbarie sino que la jalea es una sociedad pobre, muy pobre y cuyo futuro es ser más y más pobre cada día ¿queremos eso para nuestros hijos? es más ¿queremos ver a nuestros hijos convertidos en jaleadores de narcos y asesesinos? ¿en cómplices de la barbarie? No digo que tengamos que criar héroes… pero pongamos al menos nuestro granito de arena para no criar villanos ni cobardes.

Es la educación, queridos, lo único que nos salva de la barbarie es la educación.

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