Bullying: no es el qué, es el quién.

¿Se os ocurre un problema más serio para un colegio que el bullying? A mi tampoco… El bullying, el acoso, es la anti-educación en fondo y forma, daña a quien lo sufre, interfiere dramáticamente en su proceso de aprendizaje y deja en él una huella que se me antoja indeleble.

Por eso, porque me parece un tema de una importancia capital, en cuanto supe del tema del XII Encuentro Educación 3.0: ‘¿Están preparados los centros para prevenir y afrontar el acoso escolar?’ lo apunté en mi agenda.

En esta charla se ha destacado algún aspecto que me parece de importancia superlativa, especialmente para quienes piensan que eso del bullying es lo de siempre, que siempre ha ocurrido o que son cosas de niños… En la actualidad el fenómeno es más complejo por la influencia de las nuevas tecnologías: cuando no existía internet un niño que sufría acoso tenía lugares refugio, su casa por ejemplo, hoy en día no es así, el bullying se enlaza con el cyberbullying y el niño acosado no encuentra lugar ni tan siquiera para esconderse.

Se habla también de la importancia de la implicación no sólo de los profesores sino del personal no docente de los centros que siempre puede detectar conductas susceptibles de ser consideradas acoso y por supuesto los padres y se menciona en algún momento la importancia del respeto (es Raquel Pastor quien lo plantea en la charla)… Y, ciertamente, a mi ese aspecto me parece capital.

Si alentamos y fomentamos el respeto al otro, sea el otro quien sea, lo que sea y como sea, estaremos creando un ambiente en el que el acoso no se puede desarrollar con fluidez; además, dar al respeto una importancia capital nos lleva no sólo a fomentar el respeto a los demás sino a uno mismo y eso, indudablemente, nos fortalece y hace que nos sintamos movidos a no tolerar el acoso.

He ahí otro aspecto que me parece esencial, la tolerancia: los niños tienen que aceptar la diferencia, pero también tiene que aprender a no tolerar lo intolerable; sin duda este aspecto es más complejo pero para esto estamos los padres y profesores, para ser orientación y guía de los niños y que no confundan tolerar la diferencia con tolerar lo intolerable…

Creo que en la actualidad cometemos un error grave al hablar de la prevención del bullying y es centrar el esfuerzo más en los motivos del acoso que en los actores principales del acoso (quien lo ejerce y quien lo sufre); vemos planes contra la gordofobia, contra la homofobia, contra el machismo… ¿ya no se acosa a los niños que llevan un parche en el ojo o gafas? El motivo del acoso no es más que la excusa que el acosador se da para agredir a otro y no creo centrarnos en él ayude en demasía a solucionar el problema.

Otro aspecto que me parece importante es el modo en el que se trata al niño acosado: es demencial que sea el niño acosado el que se tiene que cambiar de colegio (es así, como bien dice Natalia Puyuelo en esta charla, doblemente maltratado) pero también me parece un error ponerle la etiqueta de víctima porque es víctima de acoso, qué duda cabe, pero las etiquetas, especialmente a edades tempranas, suelen tatuarse en la piel y quedarse con uno para siempre; me parece esencial implicar al niño que sufre acoso en la resolución del problema porque, si bien él no es culpable de nada, sí tiene que formar parte de la solución ¿por qué? Porque sin su participación activa no habrá solución… No son pocas las ocasiones en las que vemos como quien sufre acoso es un niño que no sólo está gordo sino que tiene complejo por estar gordo: frenar el acoso es capital, pero trabajar con ese niño para ayudarle a superar ese complejo que lo ha convertido en carne de cañón no es menos importante.

Los tristes protagonistas de un caso de bullying no son la homofobia, la gordofobia, el machismo… son quien acosa y quien sufre acoso y ambos niños necesitan atención y educación. Tenemos que reconducir la agresividad del uno, su descontrol, y la debilidad del otro porque de lo que se trata es de educar a los niños para que se conviertan en ciudadanos libres y capaces, no de sobreprotegerlos y victimizarlos todavía más ni mucho menos de confundir, como se hace en algunas ocasiones tratando de echar agua al vino, el ser muy líder con ser agresivo y acosar a un compañero.

Hoy en día los casos de acoso crecen y lo hacen en gran medida por la disrupción que supone el uso temprano, y a menudo descontrolado, de la tecnología pero lo hace también porque porque vivimos en una sociedad alterada que tiende a la intolerancia, a demonizar al que piensa distinto más que a respetarlo y ese nivel de antagonismo, aunque no nos demos cuenta, se filtra hacia la infancia; vivimos además en un tiempo líquido y de sensibilidades enaltecidas en el que llegamos a confundir nuestros sentimientos con nuestros derechos y a olvidar nuestras obligaciones, esa emocionalidad también se filtra hacia la infancia…

El bullying no es un problema menor ni un problema escolar, va más allá de la escuela y, para reconducirlo y comenzar a darle solución creo que es esencial ir a la raíz del problema, empezar por el principio, por lo básico: el respeto al que es o piensa diferente, el respeto incluso al que te cae mal; y la intolerancia ante lo intolerable.

El tema del bullying lo trato con cierto detalle en Maleducados

Un comentario

Replica a Padres que en el mundo han sido… y son. – UNA VUELTA AL MUNDO Cancelar la respuesta