Tiene diabetes tipo 1. Y tiene que hacer vida normal.

Y te lo dicen así, sin despeinarse… y lo peor es que sabes que es cierto, que tiene diabetes tipo 1 y que tiene que hacer vida normal pero lo que no acabas de ver es el modo de lograrlo y es que a pesar de que sabes que la clave del asunto se formula con un par de palabras, educación diabetológica, también sabes que no hace efecto al instante, no es una pastillita de colores ni un jarabe mágico.

Conocer su enfermedad y aprender a manejarla para evitar que sea ella quien los maneje a ellos es la tarea a la que se enfrentan cada día los niños diabéticos (y sus padres) porque cuando la diabetes tipo 1 llega lo hace para quedarse y aprender a vivir con ella es el único tratamiento realmente efectivo.

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Los padres de niños diabéticos somos quienes nos lanzamos a la piscina de la educación diabetológica y tratamos de entenderlo y aprenderlo todo; no es una tarea sencilla, lleva tiempo y nunca se termina del todo porque, afortunadamente, siempre hay alguna novedad, algún avance, algún aparatito nuevo, recetas que desconocías, cambios en el tratamiento, cambios en el propio niño por el crecimiento… todo afecta a la diabetes…

Pero eso no es lo más complejo de todo, lo más complicado es ir traspasando toda esa información, todo ese conocimiento a los niños para que ganen autonomía y puedan, de verdad, hacer una vida casi normal ¿cómo se enseña diabetes a un niño de 6 u 8 años? Si alguna vez tuvo sentido la frase ‘aprender jugando’ sin duda es ahora…

Tenemos que dar a los niños diabéticos las herramientas que necesitan para poder hacer una vida normal (aquí me explayé sobre el asunto…) y debemos tener en cuenta que la primera herramienta que necesitan es la información, necesitan entender lo que les pasa y saber cómo actuar en cada caso; ¿cómo facilitarles toda esa información sin agobiarlos ni asustarlos y al mismo tiempo transmitiéndoles lo importante que es lo que les estamos contando? Dependerá de cada niño y de su madurez pero indudablemente si hablamos de preadolescentes, de niños entre 6 u 8 años y 12, el mejor modo de lograr nuestro objetivo será jugando y jugando además como les gusta a ellos, con el móvil o la tableta… Por eso me ha parecido tan buena idea Glucozor

¿Qué es Glucozor? Es un juego a través del que los niños aprenderán jugando con un divertido dinosaurio a cuidar de su diabetes; como sucede con la educación diabetológica en general, Glucozor no es mágico, es sólo una herramienta más pero una que habla el mismo idioma de los niños, el lenguaje de los juegos ¿y por qué es tan importante este detalle? Porque lo primero que hay que conseguir es que los niños acepten su diabetes y aprendan a ‘torearla’ para que ella no los ‘toree’ a ellos; es imposible conseguir ese nivel de implicación en un niño si no se hace jugando e incluyendo la educación diabetológica en su día a día sutilmente, sin que el niño sienta que sólo se dedica a aprender de diabetes.

Sobre todo esto vamos a hablar el 10 de noviembre aquí: https://www.makingdiabeteseasier.com/es/glucozor: no será un rollo más de diabetes, estará Noelia que se las sabe todas para bajar el índice glucémico de las recetas, Khan DBL que será quien mande en el juego y Jesús Vargas que es algo así como el padre de la criatura (uno de los padres, al menos); y estaré yo que, como madre de un niño con diabetes algo tendré que decir… algo que girará siempre alrededor de este concepto: educación diabetológica ¿por qué? Porque la diabetes no se cura, se gestiona, y no se puede gestionar lo que no se conoce.

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