Negra Sombra (VI): La vida

Empezamos año y semana … cerrando un capítulo pendiente … El final del relato iniciado en 2011.
Viene de Negra Sombra … El Fin (2002) y continua y termina aquí:
Una noche, ya de madrugada, ebrios ambos pero no tanto como para no saber lo que hacían, lo que querían hacer … lo que sentían y lo que querían sentir … Esa noche se enamoró más de él por su silencio, porque él no parecía necesitar saber, le bastaba su palabra, confiaba en ella … lo que no supo ver aquella noche, como no había sabido verlo antes, era que Pablo no necesitaba motivos ni explicaciones para nada ni para nadie, vivía por instinto … Hasta ese día habían sido inseparables compañeros de fatigas, de lucha e ideales … incluso de estudios aún cuando Pablo le llevaba algún año de ventaja … pero esa noche a Antía nada le importaba más allá de sí misma … porque esa noche era la suya … la de su historia, una historia que había empezado tal noche como aquella … cuatro siglos atrás.
eye-716008_960_720

La vio desnudarse y entrar en el mar … y no pudo mover sus pies de la arena … no podía creer que estuviese bañándose desnuda en pleno atlántico en diciembre. Muchas veces se había preguntado a qué sabrían sus labios, cómo sería el tacto de su piel … había soñado con sus pechos siempre insinuados tras sus ropas … pero ella siempre se había mostrado esquiva y distante cuando él se acercaba. Y ahora se desnudaba ante él sin percatarse apenas de su presencia …

La vio salir del agua, despacio, tranquila … sin sentir el frío de diciembre en su piel; cuando la tuvo frente a él, no pudo apartar su mirada de la suya, como si algo en ella lo retuviera ahí, a la altura de sus ojos … entendió entonces lo que había oído acerca del halo de las brujas, de las descendientes de Soliña … y se lanzó a sus labios sin vacilación alguna … en aquel momento ya no estaba dispuesto a soportar un gesto esquivo ni mirada torva … pero esa noche todo, incluso Antía, era diferente … ella se rindió sin más, entreabriendo sus labios, jugando con su lengua en los de Pablo, dejándole hacer a él con su boca … La humedad y lo salado de sus labios, su juego, su dejarle hacer … terminó por lograr que Pablo se olvidara también de nada que no fuese ella y el deseo que despertaba en él … y obviándolo todo, incluso el frío, dejaron que fueran sus cuerpos los que hablaran, los que pidieran y dieran … los que sintieran … Sobre la arena de Praia Rodeira, junto al mar llegaron a entregarse todo, tras años de haberse negado un casto beso en los labios …

Luego vinieron los desencuentros seguidos de nuevos encuentros, las ilusiones y las decepciones … y vino María a pesar de ellos … y allí estaba ella, sola frente a su playa negra, tan negra como predijo que estaría, tan negra como le advirtió a Pablo un minuto antes de que él la llamara loca, insensata … Porque Pablo, aún viviendo por instinto, era la praxis … para él no había nada más allá de lo demostrable y se embarcó en el Rainbow Warrior sabiéndola a ella embarazada a pesar de ambos. Antía no le reprochaba sus silencios, siempre los entendió como un respeto a sí misma … y pensaba que así entendía él los suyos … pero no sólo las palabras se malinterpretan … también los silencios .. Y el día que sus silencios callaron al tiempo que sus palabras brotaban … se sintieron más desnudos que aquella noche en Praia Rodeira … Ese día Antía supo que su silencio no había sido más que una forma de reproche y ese día, al tiempo que caía el velo de sus ojos, oyó el crujido sordo de su corazón al romperse.

Se ocultaba ya el sol … no quedaba nadie en Praia Rodeira … su playa, la playa en la que desaparecieran otras, las suyas, antes que ella … Antía caminó con pasos cortos y lentos hacia el mar …

Pablo gritó entonces … y ella miró atrás … desaliñado y sin afeitar, como acostumbraba … pero aquel día no era un look, aquel día era el desaliño propio de quien acaba de desembarcar … se acercó corriendo a ella y a punto estaba de sujetarla cuando ella se giró, se agachó no sin esfuerzo, y recogió del suelo el gorrito de encaje que se le había caído … Al levantarse lo miró de nuevo … pudo ver su rostro desencajado, sus ojos anegados en lágrimas contenidas, sus manos vacías mirando al cielo … sus labios pronunciar un lo siento roto … mirando a un tiempo a su vientre maternal, su playa y sus ojos …

Antía inició su camino de vuelta a casa, sin decir nada, sin hacer nada … sin saber si estaba dejándolo a él atrás o llevándolo consigo …

FIN
Mundo Imaginario: Negra Sombra
Relato breve en 6 capítulos, ya publicados:
La vida 

Deja un comentario