«Y aquel día ya no pudo más … se rindió ante sí mismo y ante la vida, se dejó caer roto en mil pedazos arrasado sin piedad por su propia impotencia …
Jamás había logrado saltar el muro que había entre el mundo y él … ni tan siquiera sabía cómo había aparecido allí, en realidad desde que tenía memoria estaba allí … pero al cabo del tiempo, y a pesar de sus esfuerzos por saltarlo primero y dinamitarlo después, la situación había ido empeorando porque el muro no había dejado de crecer … y con él su impotencia.

De niño veía la vida desde el otro lado del muro … observaba … y su imaginación se disparaba, las ideas y soluciones ante las distintas situaciones y dilemas que observaba desde la distancia rebotaban en su cabeza … pero nadie se percataba de ello, ni de él … él era ajeno al mundo tras su muro…
A veces movía sus manos tratando de llamar la atención, sonreía … llegó a gritar … pero nada nuevo parecía suceder al otro lado … sólo en alguna ocasión alguien, más por casualidad que por otra cosa, se había acercado al muro … una mirada fugaz, ausente, lejana … media sonrisa burlona, hiriente y sarcástica … ni tan siquiera una sonrisa completa …
Imagen: Web Embajada Palestina
Pero no se rendía … su mundo interior era inmenso, lleno de ideas, de locuras y emociones, lleno de vida … empezaba a sentir que se volvía loco, que todo lo que bullía en su interior iba a engullirlo …a envolverlo hasta ahogarlo … a destruirlo a él si antes no destruía él el muro y dejaba salir su inmenso tsunami interior …
Y pensó que esa era la solución … derruir el muro … porque cada día era más alto y ahora para ver lo que ocurría al otro lado no le bastaba ya con levantar la vista … tenía que saltar cada vez más alto … Chocó contra el muro una y otra vez … tiró contra él todo lo que se le ocurrió … lloró y se desesperó por momentos al sentir que ni una sola de sus grandes ideas servía para vencer al muro … llegó a escalarlo y, una vez arriba sintió que era mucho más elevado al otro lado … no tuvo el valor de saltar … nadie parecía verlo sobre el muro … nadie dio una voz de ánimo ni tendió una mano …
Volvió a su lado del muro … y siguió viéndolo crecer día tras día … y empezó a perder la que él creía su cordura … empezó a pensar que no eran “los otros” los que construían el muro y lo encerraban tras él, sino que era él mismo quien por las noches, en las horas y los tiempos de duermevela, colocaba piedra tras piedra sobre el muro …
Y llegó el día en el que ya no pudo más … en el que le fallaron las fuerzas, en el que no pudo ni supo ya luchar contra su muro … vencido y roto ni lágrimas logró sacar ya de sus ojos … y se quedó allí solo, en el suelo, frente a su inmenso muro …
Se sintió entonces como un prehistórico hombre del Altamira, encerrado en su cueva, él tras su muro … y, armado con pinceles y lápices de colores, se deshizo sobre el muro de todo lo que lo inundaba por dentro …
Y se le ocurrió pintar una puerta … y alguien la abrió … y le tendió una mano animándolo a cruzar al otro lado … y vio entonces que todo el mundo le miraba … ahora que salía por una puerta, en silencio, pisando suave, sin atreverse apenas a respirar le miraban… los mismos que apenas lo habían visto cuando saltaba y gritaba tras y sobre su muro …
Imagen: Mesa Camilla en Madrid / muros
Se giró y vio entonces su muro desde el lado bueno … y vio que todos miraban lo que el había pintado y cincelado en él … y lo miraban a él … y se alegraban deverlo …»
Y es que lo importante es comunicar … y comunicar bien … lograr que nuestro mensaje llegue donde y cuando queremos … para causar el efecto que buscamos … y para eso ya no vale «soltar tu rollo» (véase como ejemplo el caso que hacemos a nuestros políticos y sus discursos electorales).
El gran escollo al que nos enfrentamos cada día es «ser escuchados» … a veces ni tan siquiera conseguimos ser oídos … «una imagen vale más que mil palabras» … y es que mil palabras son muchas … pero … ¿y son están bien escogidas, bien ligadas e hilvanadas las unas con las otras … y si juntas componen un relato que apasiona? Henry Jenkins, Christian Salmon, Antonio Nuñez … dirían … si tienes un mensaje que transmitir … ¡cuéntalo!
Auna herramientas (la palabra, la imagen, la voz, el texto, la música …) con los medios (mail, teléfono, redes sociales, convenciones o reuniones, video, televisión, radio … hasta correo postal …) … quien tiene algo que contar y lo hace jugando con todas estas herramientas y medios para construir un relato apasionante … gana. Esa es mi opinión al menos … me encantaría conocer la tuya ¿me la cuentas? … 😀


Dos personas en las que tengo FE me abrieron la puerta en el muro y me tendieron cuatro manos, y así es mucho mas fácil pasar al otro lado del muro. Gracias 🙂
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Gracias a tí Juanma, con fe en los demás y en uno mismo se trabaja más … y sobre todo se trabaja mejor … 😀 Ánimo! Suerte! Y ya sabes dónde estamos … 😀 Un abrazoBerta
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Todos tenemos algo que comunicar…abramos puertas. Gracias por tu reflexión. Amaia
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Me gustó mucho tu entrada. Muy bien escrita y la foto espectacular. hay tantos medios ahora para comunicar un buen mensaje o relato. Poner el corazón en lo que expresamos es el imán oculto entre el que escribe y el lector. Un abraXo
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Muchas gracias a tí Amaia, por tu visita y tu comentario … no puedo estar más de acuerdoUn abrazoBerta
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Gracias Marilyn por tus palabras … coincido contigo en la importancia de poner el corazón … la pasión, también en la comunicación, marca la diferencia …Un abrazoBerta
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Qué hermoso son tus escritos felicidades Un cordial saludo desde… Abstracción textos y Reflexión.
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Muchas gracias por tus palabras José Ramón … y por dejar tu huella en el blog :-)Un abrazoBerta
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