La generación de los sueños perdidos …

Esto es sólo una reflexión al aire … sobre las querencias, los sueños … de quienes coqueteamos ya con la cuarentena …
«Eso no tiene salida, elige otra cosa» … y tras frases como esa va uno enterrando sueños, llenando de pragmatismo su vida, luchando por un futuro que va dibujando trazo a trazo … desde la praxis … 
Y pasados los años descubre que no le ha ido mal, ni bien … le ha ido, sin más … y empieza a rebuscar por los rincones porque la vida no puede ser sólo ir, sólo pasar … y encuentra los pedazos de sueños perdidos dejados en los cajones, hundidos bajo todos los que-haceres y por-haceres … Y los reune todos, los coloca sobre la mesa y los mira … y siente la certeza de que esos trozos de pasiones pasadas han de pintar algo en su futuro … La vida es la vida, no se puede dejar la praxis pero, al fin y por fin, decide uno que tampoco puede dejar los sueños …
 
Y camino de los cuarenta piensa uno que ya podía haber reaccionado antes … que a santo de que se han pasado diez años sin tan siquiera pensar en esas querencias naturales que, a modo de sueños perdidos, poblaban los rincones de su vida …
Hasta que alguien te llama afortunado … por tener sueños … e ilusión por cumplirlos aún cuando puedan llegar, que llegarán, las decepciones y sin sabores … pero eres afortunado por tener sueños porque sabes lo que quieres, sabes donde quieres ir …
Entonces se da uno cuenta de que hay quien no tiene sueños … que vive por instinto, por rutina, en función de lo que le ocurra sin buscar ni provocar nada … sólo disfrutando de los buenos momentos y soportando los malos … estoicamente todo, viendo la vida pasar …
Conclusión: Somos hijos de una sociedad que ha roto los sueños de sus hijos … los nuestros …
No merece la pena lamentarse … sí rebuscar por los rincones de nuestra vida y recuperar los pedazos de nuestros sueños perdidos … 

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