El mar y la vida …

Lo conocía bien … eran ya muchos años juntos y sólo con mirarlo sabía que venía después … Cierto era que él no tenía medida, actuaba por impulsos, anhelos y deseos; jamás pedía perdón, ni permiso … Pero lo que nadie sabía es que ella lo amaba precisamente por eso, por su ímpetu, por su pasión … y es que ella era su antítesis, equilibrada, tranquila, confiable siempre … Que la destrozaría decían … sabía que probablemente fuera así pero ni tan siquiera pensaba en ello, porque era precisamente cuándo la abatía al tiempo que la abrazaba cuando se sentía viva … y amada … cuando él luchaba por hacerla suya, por rendirla … y ella se dejaba hacer … sin rendirse.
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Y así pasaron meses, años … hasta que llegó el inevitable final … estaba escrito que él acabaría por destrozarla, por partirla en mil añicos … fue una noche sin luna; ella lo supo antes de que ocurriera, lo sintió acercarse enfurecido, incluso cruel, pero amante siempre … dispuesto a vencer y llevarla consigo … Y esa noche ella se rindió al fin, dejó que su abrazo la arrastrara donde quiera que él quisiera llevarla, se rindió a él y a su deseo … porque esa noche, su pasión la desbordó …
 
A la mañana siguiente la orografía del acantilado había cambiado para siempre, la enorme y afilada roca que lo coronaba había desaparecido, un golpe de mar la había abatido …
 
Pasó largo rato sentada en la playa mirando al mar y al espacio dejado por la roca destrozada … Había vuelto a casa con la intención de lamer sus heridas, de reconstruir su maltrecho corazón y su vida … pero allí, mirando al mar y al acantilado pensó que igual que la roca había aceptado su destino y había empezado por partirse en mil añicos camino de una nueva vida como arena dejándose mecer día tras día por su mar … quizá ella debiera dejarse mecer por la vida … y construir sus sueños a partir de sus pedazos …
 
El mar, con sus olas, sus acantilados, sus playas … es como el cielo con sus nubes, sus amaneceres y atardeceres … un mundo lleno de metáforas y símiles, de contrastes e ideas … de sueños, ilusiones y anhelos … un mundo imaginario.
 

5 comentarios

  1. Y hablando de Naturaleza, supuestamente muerta, querido anónimo … me he acordado de Eduardo Pondal que se preguntaba ¿qué dicen los rumorosos?» refiriéndose a un frondoso bosque, a una fraga … más naturaleza no-muerta de esa que nos gusta…Un abrazoBerta

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  2. La mar y la vida cuanto paralelismo, es verdad que la vida es cómo esa roca al que la mar golpea y va modelando a su antojo…pero con nuestra vida podemos hacer algo más no tenemos que dejar sin más que la mar vaya modelando a su antojo, con nuestra vida podemos ser nuestros propios escultores aunque cueste aunque cueste mucho esculpir esa roca.Berta, cómo siempre el mundo imaginario es de matrícula de honor.un abrazoBego@bego48

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