
El modelo social, de familia, de nuestros padres se basaba en los papeles diferenciados que tenían el hombre y la mujer: la mujer no trabaja (fuera de casa, por supuesto, dentro…) y se encarga de la logística familiar a todos los niveles, mientras el hombre trabaja con absoluta libertad de horarios y dedicación a su profesión. Las responsabilidades estaban claras, el hombre era responsable de llenar la cuenta bancaria y a mujer la nevera (simplificando, claro…)
Este modelo empezó a hacer aguas cuando las mujeres dijimos que no queríamos tener nuestra vida definida y decidida de antemano por el mero hecho de serlo; esto llevó a la incorporación de la mujer al mercado laboral y, como consecuencia directa, se generó un vacío en la logística familiar que se intenta cubrir por dos caminos: el de los euros, entonces todavía pesetas (contración de personal para limpieza de la casa, cuidado de niños, servicio de guarderías, actividades extraescolares…) y por la vía familiar (las que fueron sustento de la vida familiar, las abuelas, cubren los gaps logísticos de sus hijos/hijas generados por la incorporación de la mujer al mercado de trabajo)
Ahora, unos años ya después de haber iniciado el camino sin retorno hacia un nuevo modelo social, nos encontramos con que seguimos haciendo aguas peligrosamente: seguimos dándonos de bruces con una tozuda realidad que nos demuestra que no se puede estar en misa y replicando y tenemos un doble problema para suplir la logística familiar: la vía de los euros es cada vez más complicada porque, si bien cuando la mujer se incorporó al mercado laboral, una familia media vivía con un sueldo y el segundo sueldo era un «lujo» que permitía contratar los servicios necesarios para cubrir la logística, ahora trabajar ambos miembros de la pareja ha pasado de ser un «lujo» y una opción a ser una necesidad…son muy pocas las familias que podrían permitirse hoy en día ingresar un único sueldo y no es, por tanto, tan sencillo cubrir económicamente la logística familiar; a esto se añaden las complicaciones en la vida familiar pues las abuelas no son ya las abnegadas mujeres que sirven de sustento a la logística de los hijos, a veces porque, al retrasarse la edad de la maternidad, en ocasiones los abuelos están más para ser cuidados que para cuidar, en otras ocasiones porque están en edad laboral y trabajan también, o sencillamente porque han llegado a la jubilación y no es de recibo darles un nuevo trabajo… En definitiva la cosa está en que parchear no vale, hay que buscar soluciones reales y sostenibles en el tiempo. Empezamos entonces a hablar de flexibilidad laboral y reducciones de jornada…pero nuestro modelo empresarial está si cabe más obsoleto y enfermo que el productivo y el social…
Mi sensación es que a partir de los años 60 (año arriba, año abajo) se inició el camino hacia un cambio de modelo social pero a partir de los 90 y sobre todo ya entrados en el SXXI este nuevo modelo que venía a crear una sociedad mejor para todos se ha convertido en un regalo envenenado ¿por qué? creo que principalmente por dos motivos: el primero es que el sector empresarial no ha evolucionado de la mano de este nuevo modelo social, aceptó de mejor o peor gana la incorporación de la mujer a la empresa pero no valoró las consecuencias…como tampoco se valoraron a otros niveles, el político para empezar; el segundo motivo es más sencillo si cabe: hemos pasado de una sociedad en la que sólo trabajaban pongamos que la mitad (los hombres) a una sociedad en la que trabajamos todos (hombres y mujeres) y la consecuencia no es que generamos más riqueza…más bien al contrario…nos peleamos por las mismas migajas porque el tejido productivo español hoy por hoy no da para más: los sueldos bajan, las viviendas suben, llega la crisis…y los niños en la guardería, con los abuelos, en natación, baloncesto, inglés y chino mandarín…
Necesitamos revisar nuestro modelo productivo por una parte y definir a qué nos vamos a dedicar en este país ¿o acaso vamos a seguir con la cultura del pelotazo y el funcionariado? ; necesitamos igualmente revisar el modelo social porque el actual se basa en una estructura de sociedad ya inexistente; y a continuación, si queremos dejar de hacer aguas como sociedad, enlazarlos ambos con un modelo de cultura empresarial que sirva tanto a los objetivos económicos como personales….esa es la integración de la vida laboral con la personal…ese es el futuro…..mi preocupación….no veo a nadie trabajando en esta dirección…
Has expresado la realidad social de los ultimos años perfectamente.Yo, mirando un poco al futuro, veo una sociedad anciana, un indice de natalidad negativo y una recuperación economica, al menos en el corto plazo, practicamente nula.Por otro lado lo mas probable es un incremento paulatino de la edad de jubilacion, que en ningun caso ayudará al empleo joven, y si los jovenes comienzan a emanciparse a partir de los 40 ahí es donde vamos a ver el verdadero cambio social.Un saludo.
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Gracias Helio por tus aportaciones….me encantaría disentir de lo que dices pero tengo que reconocer que temo que ese sea el futuro que nos espera a no ser que empecemos a tomar ya medidas que a medio/largo plazo reconduzcan la situación.
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Hola Berta, como de costumbre muy interesante tu artículo sólo matizaría o añadiría una cuestión, que el verdadero cambio social es el que debiéramos dar nosotros, los de a pié de calle y dejar de sentirnos víctimas y actuar, como bien dices, con compromiso y responsabilidad (te invito a leer mi última entrada en El Armario).Un abrazo.
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Hola Mercedes, un placer verte por aquí de nuevo…aunque en esta ocasión sólo compartamos opinión parcialmente… Sinceramente creo que a nivel social sí hemos hecho ya mucho y es a nivel empresarial donde parecemos mirar para otro lado, por supuesto que tenemos que actuar con responsabilidad y compromiso, a todos los niveles, pero hay cosas que están fuera de nuestro área de influencia como en este caso…y si pensamos en presionar vía gestión política y gestión sindicar…visto como está el patio le entran a una ganas de llorar… (Al Armario que me voy…)
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Hola Berta.Has dado en el clavo. Mientras hubo dinero pudimos mirar hacia otro lado. Debemos aprovechar la oportunidad que nos ofrece la crisis para dejar de autoengañarnos, el modelo social no es sostenible, como tampoco lo es el modelo económico español.Comparto contigo que es necesario que ambos miembros de la la pareja trabajen por un sueldo para llegar a fin de mes. También creo que es una necesidad social.El modelo educativo y económico ha de generar empleo suficiente para que todos los mayores de edad puedan trabajar hasta una edad tardía. Soy partidario de no obligar a una persona a jubilarse por cumplir determinada edad.No tengo la solución; pero creo tener una idea de por donde empezar: la educación. Una formación que favorezca la capacitación para ser más productivos y una formación en valores que nos permita crear un nuevo modelo social que nos haga responsables.Creo que habría que buscar un consenso entre los partidos políticos y asignar un porcentaje de nuestro PIB a la educación y otro a la I+D+i, que se mantengan en el tiempo y permita a largo plazo que nuestros hijos vivan en una sociedad mejor y más próspera.Un abrazo,José María
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Muchas gracias José María por tu comentario, lo comparto en gran medida, especialmente lo que dices referente a los partidos políticos: el consenso entre partidos sobre determinados asuntos sería clave para que las políticas tuviesen continuidad en el tiempo y pudiesen fructificar…pero hoy por hoy es demasiado el enfoque de partido y de intereses particulares y partidistas sobre el bien común y la responsabilidad política… Ese no es el camino…
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Queria felicitarte por este estupendo artículo. Siempre he pensado que los políticos planifican para el corto plazo, y en este caso en concreto, sin una política de consenso, seguiremos como estamos (o peor).Un saludo
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Muchas gracias Angélica por tu visita y tu comentario, es siempre un placer recibir a un nuevo lector que además se anima a aportar su visión de las cosas.Ni que decir tiene que comparto al 100% tu opinión, añadiría únicamente que si bien es cierto que las políticas son corto-placistas, nuestro propio ritmo de vida parece serlo también…
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