Empatía y compasión.

Dice la RAE que la empatía es el sentimiento de identificación con algo o alguien y la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Por eso es tan absurdo enaltecer la empatía como valor, que no digo que no lo sea, pero identificarse a distancia, de forma indolora y durante un rato con el que sufre tampoco es que sirva de mucho y exige, ciertamente, muy poco o, peor, sirve más al empático que a aquel por el que siente empatía, un empático que, después de su buena acción, vuelve a su fiesta y a su vida mientras que quien fue objeto de su empatía durante un rato sigue sufriendo.

La compasión, en cambio, es otra cosa. La RAE nos dice que la compasión es el sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien. La compasión no te pide que te montes distopías en tu cabeza de las que puedes huir después de un rato sino que te pide que acompañes al que sufre y eso no es durante un rato, eso es para siempre; uno no es compasivo un rato, o lo es o no lo es por eso, cuando lo es, sirve a los demás más que a uno mismo, justo al contrario que la empatía que sirve más a quien la siente (o dice sentirla, que esa otra…) que a quien la recibe (sólo un rato…).

Ser compasivo es una forma de vivir, ser empático es una entelequia, un imposible ¿o caso tendría sentido vivir sintiendo el dolor de cada ser humano sobre la faz de la tierra? Si el infierno es algo, debe ser eso… ¿Y por qué no dejamos de pedir empatía y pedimos compasión? ¿Por qué está la empatía sobrevalorada y por qué tendemos a olvidar la importancia de la compasión? Tengo un par de ideas al respecto…

La empatía es la bandera del egoísta y del egocéntrico, también la del incauto que se cae en las redes de quienes ondean tal bandera; y es que la empatía (eso ya lo he dicho pero dejadme que lo repita…) sirve más a quien la siente que a quien la recibe (¡qué empático soy! que estoy aquí, al lado del que sufre en este preciso instante, poniendo cara de compungido e imaginándome en mi fuero interno qué mierda sería estar en sus zapatos pero, pasado el rato del funeral o de la visita al hospital, me ato los cordones de mis botas y me voy de cañas).

La compasión, en cambio, es la bandera los otros, de los que son cada cual a su manera pero no egocéntricos ni egoístas, de los que saben que la vida es bella y brutal, también efímera, y que sabiéndose más serenos e incluso felices que otros, acompañan a los que sufren en su dolor pero no solo el rato del funeral o en la visita al hospital sino también después; son los que pasados unos días llaman por teléfono y preguntan ¿qué tal estás? ¿necesitas algo? ¿nos tomamos un café? ¿te vienes a comer? son los que te mandan un whatsapp con una chufla, los que te sonríen, te regalan un libro, te recomiendan una película y te recuerdan que todo pasa, incluso lo peor, y que el sentido de la vida es siempre vivirla para que el dolor no te haga olvidarlo.

La compasión da, a priori, más de lo que recibe (digo a priori porque tengo para mi que la satisfacción de hacer lo correcto, lo bueno, lo que debe hacerse… no es poca cosa), en cambio la empatía tiene algo de postureo momentáneo que nos recuerda que el poeta se quedó corto cuando dijo aquello de ¡qué solos se quedan los muertos! Al fin y al cabo nacemos solos y morimos solos (no entender eso es no entender nada): quienes suelen quedarse solos son los vivos cuando termina el funeral porque la empatía acaba precisamente ahí, cuando ya nadie mira, cuando cada cual vuelve a sus zapatos y a su vida ¿que eso es inevitable? Ja! lo es en el universo woke en el que quieren hacernos vivir, en esa suerte de distopía, no en un mundo que entiende y profesa la compasión pero ¡ay amigos! que la compasión tiene algo de concepto y valor religioso, que la compasión exige un corazón humano y no artificial…

Desconfiad de quienes piden empatía y más aún de quienes dicen sentirla pero hacedlo desde la serenidad porque vivimos tiempos tan líquidos (casi gaseosos) en lo que a la moral se refiere, que no son pocos los que, siendo compasivos, se han dejado convencer de la importancia de la empatía.

Llegado un momento de dolor ¡no quiero empatía! No quiero ver en el rostro de quienes se acercan a mi el dolor que llevo dentro ¡bastante tengo con sentirlo cada minuto de cada día! Quiero ver una sonrisa amable y una mirada compasiva que me recuerde que hubo un día en el que quien sonreía era yo, que llegará el día en el que sonreiré de nuevo y que, mientras atravieso mi duelo, hay alguien dispuesto a tomarse un café conmigo ya sea escuchándome mientras trato de aliviar mi dolor o hablándome de cosas bonitas para iluminar mis días más oscuros.

¿Y en cuanto a nuestros políticos? Lo dije aquí cuando afirmé lo evidente, que los muertos no vuelven, y lo repito ahora: no les falta empatía, les falta compasión, es más, la empatía es el ropaje de aquellos que no sienten compasión por los demás y pocas cosas hay más peligrosas que un político con poder carente de compasión que se engaña a sí mismo y a los demás a través de la empatía.

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¿Se puede ser un católico sin fe? ¿existe el catolicismo agnóstico? ¿el concepto de católico cultural tiene sentido? Lo pregunto porque con tanta empatía laica embadurnando la sociedad me siento tan agnóstica como siempre… pero más católica. ¿Qué por qué digo esto? Acompañadme de nuevo al diccionario de la RAE, ese que recoge el significado que damos a las palabras:

Sinónimos de empatía: identificación
Sinónimos de compasión: condolencia, conmiseración, compunción, lástima, ternura, piedad, misericordia, caridad, clemencia, solidaridad, humanidad.

Un comentario

  1. Un tema muy interesante para mi, ademas de coincidir con su análisis de empatia vs compasión, voy a dar un punto de vista muy personal acerca de estos conceptos (empatia vs compasion).
    Promover una empatía cognitiva y compasión activa basadas en la razón, no en el contagio emocional.
    Fomenta entender el sufrimiento ajeno y ayudar con «calidez» sin perder la calma interna.
    Es una doctrina estoica resalta la inclinación natural del ser humano a cuidar de los demás y actuar en beneficio de la comunidad.

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