Quo Vadis, editores de libros infantiles y juveniles.

Desde que compro libros infantiles y juveniles, lo que viene sucediendo desde que soy tía, madre y madrina (por ese orden) hace casi 20 años, no me había quedado tan pasmada, para mal, como hoy ¿por qué? Tal vez la razón se deba a que hasta ahora solía buscar ediciones bonitas de libros clásicos y, aunque con alguna adaptación he llegado a llevarme algún que otro susto (por no decir disgusto), los clásicos tienen siempre algo de apuesta segura pero, por razones que no vienen al caso, hoy buscaba otra cosa: buscaba libros de cosas curiosas, de adivinanzas, de por qués… no cuentos, sino libros con un contenido interesante de ese que despierta la curiosidad de los niños y que es, además, fácil de asimilar a los 6 o 7 años al llegar a él a través de esa curiosidad despierta (o despertada por el libro) ¿y qué me he encontrado? El horror.

El horror. Digo bien. En primer lugar me encuentro libros más pensados para los padres que para los niños, con poca letra pero minúscula y con títulos que puede que a un padre le atraigan pero a un niño… (‘mi primera enciclopedia’, ‘todo lo que tienes que saber de los dinosaurios’, ‘historias de la mitología griega’ o cosas semejantes); en segundo lugar me he encontrado libros que, al hojearlos, lo único que podía pensar es que quien los escribió tiene a los niños por idiotas o tontos de capirote y eso me parece especialmente grave porque si bien los niños no son tontos, ante la dosis suficiente de según que contenido, sí pueden volverse idiotas…

Y ante semejante caos de ediciones a veces imponentes y siempre vacías de contenido además de mal tituladas e ilustradas de aquella manera (en ocasiones bien, otras veces no tanto…) empecé a preguntarme ‘Quo Vadis’ ¿dónde vamos?; y eso que lo mejor estaba por llegar… por si no fuera bastante con libros ideológicos (y estoy hablando de la sección de 6 a 9 años) del tipo ‘historia del clima’ para introducir el cambio climático o ‘el hombre y la naturaleza’ contraponiendo lo uno y lo otro, me encuentro los libros de las emociones y me traslado mentalmente a la sección de autoayuda… insisto, viendo libros para niños de 6 a 9 años.

No puedo dejar de preguntarme a santo de qué este despropósito… tampoco dejo de recordar que cuando escribí MALEDUCADOS lo hice por algo… y aunque el libro lleva ya más de un año publicado, me sigue pareciendo pertinente aunque sólo sea porque hemos olvidado el deber ser de la educación, porque confundimos educar con proteger cuando no con sobreproteger y porque somos utilitaristas hasta el infinito y más allá, como si fuésemos seres sin alma, solo seres que gozan y trabajan…

Sé que predico en el desierto pero me resisto a callar lo que pienso respecto a esta deriva desnortada del sector editorial en lo que a las publicaciones infantiles se refiere y dejo por aquí, por si le interesa a alguien, lo que debemos buscar cuando buscamos libros para niños pequeños que acaban de aprender a leer:

Lo esencial es conseguir que al niño o niña en cuestión le atraiga el libro así que olvida los que están titulados para atraerte a ti, debe tratarse de un libro que o bien satisfaga la curiosidad del niño (que responda a la curiosidad que has detectado en él) o que directamente la despierte, que le interese, que lo incite a zambullirse en sus páginas porque lo que allí se cuenta le interesa más que lo que le aburre o le cuesta leerlo, porque está magníficamente ilustrado… Se trata de atrapar al niño con un libro como lo atrapas con un dulce a la hora de merendar. Eso así, para empezar; en segundo lugar debemos recordar que la comprensión lectora, que debe ser completa a la edad de 9 años, se trabaja por una doble vía: texto y contexto; ¿y esto que significa? Que el libro que elijas debe por una parte contener un vocabulario superior al que maneja el niño (aunque no tanto como para que le resulte complicado entenderlo, sirva como guía la regla del 10%, es decir, un máximo de un 10% de palabras nuevas en un libro), así que desecha los libros simples y simplificados, los clásicos pasados a texto plano…. y por otra parte los libros deben aportar contexto a los niños, es decir, ampliar su universo, no adentrarlos en sí mismos y sus emociones como hacen los libros de autoayuda sino sacarlos de ahí, presentarles mundos nuevos, conocimientos nuevos, contextos. nuevos… eso habla del interés del contenido que debes siempre combinar con los intereses del niño.

Y si en la sección de literatura infantil de unos grandes almacenes no encuentras nada que responda a esto… cambia de lugar a la hora de comprar libros, gasta suela de zapato, busca librerías con libreros viejos, con gentes que saben lo que buscas y que saben ayudarte a encontrarlo, sal de la rueda de la mala educación, de la simplicidad y el vacío, del sueño eterno de la mediocridad.

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