¿Eres de los que siente como se le ponen los pelos como escarpias al leer la palabra ‘autónomos’? Tranquilo que este artículo no va de eso, es decir, va de ser autónomos, sí, pero no cotizantes por cuenta propia (¡qué dolor!) sino de ser independientes, dueños y señores de nuestra vida, disfrutones de nuestra libertad y siempre responsables de nosotros mismos; algo que no solo suena bien sino que suena a ‘deber ser‘ pero que no siempre es fácil ‘hacer que sea‘ (porque eso, y no otra cosa, es educar).
‘Tiene que hacer vida normal‘ te dicen al tiempo que te dan el diagnóstico de diabetes tipo 1, la insulina, las agujas, el glucómetro, las tiras, la tabla de hidratos de carbono de la sociedad española de diabetes y algunas pastillas de glucosa para las hipoglucemias… Entras un día en el hospital con un niño sano como una manzana (en realidad no, pero tú todavía no lo sabes…) y sales unos días después con ese ‘tiene diabetes tipo 1 pero tiene que hacer vida normal‘ ¿y qué es vida normal? Porque tú ya ni sabes lo que es eso…
La cuestión es que vas avanzando, aprendiendo, adaptándote a esa nueva normalidad que te ha llegado (le ha llegado a tu hijo, por ser más exactos) y, cuando más sabes acerca de la diabetes y sus cosas, más capaz te ves de cabalgarla y lograr que tu hijo haga vida normal (porque para entonces ya lo entiendes, no es que el niño tenga que hacer vida normal, es que tú tienes que conseguir que haga vida normal a pesar de su diabetes); pero eso es cuando tiene 10, 11, 12 años… luego empieza la siguiente fase: primero con una vuelta a empezar, porque pasar de diabetes con plumas a diabetes con bomba de insulina es mejorar ¡sin duda! pero supone un nuevo periodo de aprendizaje y además, entrando ya en la adolescencia, la autonomía del niño (de ahí el título de este post) empieza a ser ya un objetivo esencial.
Pero qué difícil, oigan… Y qué cansina la gente que no sabe lo que es esto y se permite hablar del modo, forma y manera en la que llevas la cosa (claro que tú sabes que la endocrina de tu hijo pone siempre sus gráficas en las clases que da en la facultad porque son estupendas y sabes que tu hijo es ya mucho más autónomo en la gestión de su diabetes de lo que la gente ve y le haces cortes de manga mentales a quienes se atreven a juzgarte sin tener ni puñetera idea de lo que hablan).
Qué difícil, decía, ¿por qué? Supongo que para todos los padres es más o menos difícil eso de ir soltando cuerda y dando más libertad según los hijos van creciendo, doy por hecho que todos lo hacemos paulatinamente con más o menos confianza en ellos, en su entorno… pero el caso es que cuando el adolescente tiene diabetes tipo 1 lo que te pide el cuerpo es darle la manga ancha y libertad que le corresponde por su edad y quedarte tú en casa su diabetes… claro que la cosa no funciona así; la diabetes es suya y dónde va él va ella y, ahora que tú ya no vas donde va él, él se queda solo con ella… y cuando lo ves salir de casa no ves a un adolescente que se van con los amigos, ves al adolescente, a los amigos al fondo y una sombra tras él, la diabetes siempre agazapada para jugar a las hiperglucemias y a las hipoglucemias al primer despiste.
¡Qué tampoco es para tanto! Osan vocear los listos, claro que los listos no se han visto en una ambulancia camino del hospital con su hijo sufriendo una hipoglucemia grave, tú sí. Y por eso, porque ves esa sombra a su espalda, porque sabes lo que supone la diabetes tipo 1 en la vida de una persona, quisieras quedártela tú mientras tu hijo hace su vida y no solo no puedes hacerlo sino que tienes animarlo a hacer su vida con esa sombra a cuestas… y hay días en los que te sientes mal porque al exigirle autonomía, al pedirle que se haga cargo de su diabetes, no puedes evitar sentir que le estás echando tú el muerto encima, al fin y al cabo podrías seguir ayudándole… Y seguirás. Seguirás siempre. El resto de tu vida. Pero no, nunca, jamás a costa de su autonomía.
Y entonces empieza la fiesta porque cuando un adolescente lleva más de 6 años de diabetes sabe ya mucho de la gestión de ‘sus cosas’, cierto, pero menos de lo que cree y, dado que se quiere ir 10 días al pueblo con los amigos, ese gap que va de ‘saber mucho’ a ‘saberlo todo’ hay que recorrerlo y llegan los ‘es que esto siempre lo hacías tú’ (claro, pero es que te quieres ir 10 días tú solo, sin supervisión, así que tienes que acostumbrarte a hacerlo todo tú…). Y lo hará, y lo hará bien, y yo dejaré de sentirme mal por exigirle tanto y después nos iremos unos días de vacaciones familiares y le daré un respiro y entenderemos ambos la importancia de su autonomía y la de ayudarle para que se de un respiro porque la diabetes es un 24/7 los 365 días del año y a los 16 o 17 años, con el Bachillerato en el que se juega tanto y el mundo que empieza a abrirse ante él es incluso demasiado… salvo que sea plenamente autónomo en lo que a la gestión de su diabetes se refiere. Y ahí estamos.