Dice Pedro Sánchez. Y lo dice así, sin despeinarse, sin que se le mueva una ceja, convencido de que está en lo cierto, como creyéndose lo que dice… claro que eso lo hace siempre, incluso cuando cambia de opinión. Y la frase no es mala del todo (aunque no deja de ser una metáfora usada, gastada y viejuna), solo cambiaría el tiempo verbal: la educación DEBERÍA SER la joya de la corona. ¿Por qué debería serlo? Más que explicarlo yo, dejemos que lo explique Antonio Escohotado:
No se la de veces que he compartido este video, sí sé que incluí su enlace y la transcripción del texto en mi ensayo MALEDUCADOS porque para que la educación tenga sentido lo primero que tiene que suceder es que entendamos para qué sirve, cuáles son sus objetivos y lleguemos después, más allá de toda duda razonable, a la conclusión que llegó Escohotado: un país es rico cuando tiene educación, no cuanto tiene diamantes o petróleo; hay ejemplos de países que han progresado adecuadamente gracias al buen nivel de su sistema educativo (Singapur, Taiwan…) pero cuando se dan esos datos la gente tiende a desconectar así que me limitaré a hacer una pregunta muy simple: ¿de verdad pensamos que de una generación de niños que en cuatro de primaria tienen una comprensión lectora deficiente y son los últimos de Europa en el manejo de las matemáticas van a salir los profesionales del futuro que necesitamos? (Y por profesionales me refiero al fontanero, al empresario, al médico, al ingeniero, al electricista, al contable…). Irremediablemente, de una educación mediocre nace una sociedad mediocre que, en un mundo globlal, se despeña hacia el valle de la pobreza. No entender esto es no entender nada.
Y aclarado por el maestro el deber ser, vamos al ser o, mejor dicho, al no ser ¿por qué no es la educación hoy la joya de la corona? Para responder a esta pregunta me ayudo de la entrevista que le ha hecho Juan Pablo Polvorinos hoy a la pedadoga sueca Inger Enkvist (en cuanto suban el podcast añadiré el enlace, por ahora tendréis que conformaros con mi resumen:
Dice Inger Enkvist dos cosas que me parecen de una importancia superlativa: habla por una parte del nivel de los profesores, tanto del nivel de conocimientos como de herramientas para el correcto desempeño de sus funciones (dicho a las bravas, saben menos de lo que deberían saber y necesitan aprender a enseñar mejor); sólo eso es ya para echarse a temblar pero dice una cosa más que es, si cabe, más grave: en España se antepone la igualdad al conocimiento, es decir, se baja el nivel para que todos los alumnos puedan alcanzarlo e incluso se les permite pasar de curso sin haber superado las materias, dicho de otro modo, se iguala por abajo despreciando el valor e importancia del conocimiento; en países como Singapur se hace justo lo contrario, se llega a una mayor igualdad a través del conocimiento, no contra él, es decir, el sistema educativo funciona como ascensor social y la inteligencia y el esfuerzo de los alumnos son la clave de su desempeño. Un aspecto más que destaca Inger Enkvist y que me recuerda a lo que ha dicho en no pocas ocasiones Sir Ken Robinson: nos enfocamos en ayudar a los alumnos en aquellas materias en las que van mal, en ayudar a los alumnos que van mal pero nos olvidamos de lo que se les da bien, de los alumnos que van bien y esos alumnos excelentes son las locomotoras de la sociedad futura, habría que prestarles más atención y apoyar más su desarrollo por el bien de todos. Despreciamos el conocimiento y desatendemos a los niños más brillantes… ¿qué puede salir mal?.
¿Y por qué os hablo hoy de estos asuntos? Por la misma razón por la que Pablo Polvorinos ha entrevistado a Inger Enkvist, porque se ha publicado el informe internacional TIMSS y se ha montado un revuelo similar al que se monta cuando se publica el informe PISA o los datos del PIRLS ¿a santo de qué? A santo de que cada vez salimos peor parados… Dice el TIMSS que el 38% de los alumnos españoles de 10 años tienen un nivel bajo o muy bajo en matemáticas y no se trata solo de que el dato sea malo (o muy malo) sino que la tendencia es a la baja, hemos empeorado resultados ya no frente a la media de países de la OCDE sino respecto a nuestros propios datos en el informe anterior.
No pretendo ahondar en los datos ni divagar acerca de cómo mejorarlos, mucho menos me voy a dedicar a edulcorarlos hablando de las joyas de la corona… Voy a tratar de explicar algo que me parece muy sencillo de entender pero que tengo la sensación de que no se explica, de que se esconde, se tapa con la manta de la pantallas y la digitalización como si la tecnología fuera la piedra angular de la educación, no lo es, déjenme que lo diga más claro y más alto: NO LO ES.
La clave del desempeño educativo está en el conocimiento y en las herramientas de las que disponen los niños para adquirirlos (y no, por herramientas no me refiero a las dichosas pantallas, ni tan siquiera a los libros, me refiero a sus capacidades); dice Gregorio Luri que el nivel de comprensión lectora de un niño a los 9 años nos dice ya cómo va a ser su desempeño educativo de ahí en adelante, es más, nos anticipa hasta su nivel de renta futuro; tengo para mi que podríamos mirar con los mismos ojos que Luri mira la comprensión lectora a los 9 años el nivel de matemáticas a los 10 que desvela el TIMSS.
Si sabemos que la clave del desempeño educativo de los niños, de que puedan desarrollar un proceso de aprendizaje rico, está en el nivel de lenguaje y matemáticas a los 9 / 10 años y sabemos, no solo porque nos lo diga PISA, PIRLS o TIMSS sino porque lo dicen profesaurios y profesores, maestros, orientadores, padres y madres que lo ven día a día, lo dice Alicia Delibes en El suicidio de Occidente, lo dice una experta en educación como Inger, el propio Gregorio Luri en libros y charlas… que el nivel a esa edad, en lengua y matemáticas, no es el que debiera ser… Y sabemos, además, que cuando llegan a etapas superiores esas carencias deslumbran como nos dicen expertos como David Cerdá ¿qué hacemos hablando de joyas de la corona, de pantallas, de digitalización, de si hay pocas niñas en matemáticas o muchas en derecho en lugar de hablar de cómo recuperar los niveles de lengua y matemáticas en Primaria para dejar de levantar todo un edificio educativo sobre unos cimientos cenagosos?.
Y no, esa pregunta no es para la Ministra de Educación ni para el Presidente del Gobierno, es más, no es para los políticos, ellos ya nos han demostrado, ley de educación tras ley de educación, de lo que son y de lo que no son capaces… Lo dije en MALEDUCADOS y lo mantengo, no recuperaremos la educación del pozo en el que la han ido metiendo sino somos los padres los que ponemos pie en pared empezando por algo tan sencillo como asegurar la buena comprensión lectora de nuestros hijos porque para eso no nos hace falta ley, norma ni colegio alguno, solo un buen hábito de lectura y un carnet de biblioteca, y tiempo, por supuesto, hay que dedicar tiempo y esfuerzo para lograr que los niños adquieran ese hábito de lectura pero los beneficios que les reportará a largo plazo bien lo merecerán.
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