¿Por qué?

¿Por qué resulta tan complicado, sino imposible, explicar lo que es a todas luces evidente? ¿Por qué aceptamos mentiras por males menores cuando no por verdades? ¿Por que toleramos lo intolerable? ¿Es sectarismo imprudente o solo ceguera voluntaria? ¿ya vivimos acaso en Matrix, en 1984 o en Un mundo feliz? ¿por qué el dato no solo no mata al relato sino que ni tan siquiera lo matiza? ¿por qué aceptamos, como mansas ovejas, que la verdad importe tan poco? ¿por qué, ante las pocas intenciones de pensar por nosotros mismos y en muchos casos la falta de juicio para hacerlo, elegimos a los más tontos de la manada para adherirnos a sus regurgitadas ideas? ¿Por qué puede un político mentir vilmente e igualmente tener quien lo vote y le aplauda desde el balcón? Hasta el más malo de los malos tiene quien lo quiera, lo sé, pero no los cuenta por millones…

Tengo para mi que las respuestas a estas preguntas y a otras similares están todas ellas en el mismo cajón… o en la misma estantería del trastero que ocupa todo aquello que se desconoce cuando uno decide vivir ignorando la realidad, de espaldas a ella, haciendo de su vida una cuestión de fe en un catecismo escrito con renglones retorcidos por nuevos iluminados.

Para que el relato gane siempre a la realidad tiene que haber, por fuerza, intermediarios (y quien dice intermediarios dice comisarios políticos o bufones de la corte) porque si bien es cierto que el dato frío lleva siempre las de perder por más cargado de razón y verdad que esté, la realidad, con todos sus matices, es implacable… y también pierde en muchas ocasiones frente al relato ¿por qué? Gracias a los intermediarios… y porque somos humanos, supongo, porque las cuestiones de fe no nos son ajenas y porque, en nuestra simplicidad, somos capaces de tragarnos un relato aparentemente complejo, matizado hasta la nausea, para que nuestra fe se mantenga incólume ¿y por qué? insisto… Porque nos negamos a aceptar la incertidumbre como única certeza de la vida, cabe que la clave de todo esté ahí.

Lo incierto asusta e incomoda cuando no disgusta porque lo incierto es móvil, lo que hoy no se sabe se puede descubrir mañana y sucede no pocas veces que nuestras inferencias hechas a partir de una incertidumbre son errores dibujados a mano alzada que nos avergüenzan cuando los vemos convertidos en realidad; cuánto más fácil no es vivir en el mundo feliz en el que todo está controlado y organizado, sin incertidumbres que haya que manejar, sin la posibilidad de cometer errores de bulto… ¡hazte funcionario que es como el suledito de nescafé, para toda la vida!.

Huir de la incertidumbre es como huir de la vida porque incluso los funcionarios acaban dándose de bruces con ella (que le pregunten a los socios de Muface…) y ya nos decía Virgina Woolf que no se puede encontrar la paz evitando la vida y tratar de evitar la incertidumbre es jugar a evitar la vida porque la vida, si algo es, es incierta.

Si a esta huida de la incertidumbre, abocada al fracaso, le añadimos nuestro empeño en rechazar lo que no nos gusta, aparcarlo y apartarlo, arrinconarlo y echarle tierra encima cabe que estemos abriendo el cajón donde se guardan las respuestas a los por qués con los que arrancaba este artículo: ¿qué mejor modo de huir de la incertidumbre que hacerte de un partido por siempre jamás? Siempre sabrás qué pensar, que para eso están los argumentarios de partido debidamente distribuidos entre los intermediarios adeptos (bien o mal pagados); siempre sabrás quienes son los buenos porque los buenos siempre son los tuyos y, si acaso apareciese un polizón malo, o bien se le aparta y se engorda la superioridad moral porque, al fin al cabo, ¿en qué kilo de garbanzos no aparece uno negro? o bien se impone la actitud del papa luna, aquel que se mantuvo en sus trece atrincherado en el castillo de Peñíscola (o en el poder…); y por supuesto ¿qué modo más fácil de vivir que pensar siempre que el culpable de todos los males está ahí fuera? Serán unos u otros o serán todos, en todo caso tú serás la víctima del mal, el odio que sientes y la violencia que alientes serán así actitudes lícitas pues les asiste la defensa propia ¡y que me asista papá estado que para eso está! (y que lo paguen los ricos, por supuesto, que tus impuestos van para sanidad y educación aunque luzcan poco).

Lo más terrible de este modo cómodo de vivir es que acaba por meterte en un hoyo hondo, tan hondo que llega un momento en el que no ves otra opción que seguir cavando bajo tus pies; primero no quieres ver la realidad, esa ceguera voluntaria y fe (ciega) en tu partido y después ya no puedes verla, ya estás en el hoyo, cavando… porque no puedes hacer otra cosa. Que caben y remen los interesados se entiende, que lo hagan los intermediarios también, todos ellos son beneficiarios directos de la cosa, pero que lo hagas tú, que eres quien está pagando los platos rotos ya se entiende peor y que te llegues a jugarte el futuro de tus hijos empuñando una rosa, vistiendo de morado y tragándote cuentos como el de que viene el lobo pero con Franco ya se va entendiendo peor.

Ahora bien, lo que no hay Dios que entienda, y vayan perdonándome la blasfemia, si lo fuera, aquí usada como recurso literario, es el modo y manera en que quienes ni empuñan la rosa ni visten de morado (es decir, la no izquierda) juega a confundirse con las huestes izquierdas (zurdas, que diría Milei), a coquetear con ellas… como si no supiera (¿acaso no lo sabe?) que su ceguera ya no es voluntaria sino inducida, que viven en un hoyo profundo y que el rescate tendrá que ser ya cosa de la UME más que de las urnas porque su fe los lleva a seguir creyendo en quien los ha metido en ese hoyo robándoles el futuro; ver a Feijóo bailándole el agua a UGT horas antes de que el líder de UGT le dijera a Sánchez: ‘eres un presidente de palabra, eres un presidente de fiar y seguramente por eso pasan algunas de las cosas que pasan (…) tenemos que defender a este gobierno‘. A mi no me queda claro si habla de Sánchez cuando dijo que con Podemos en el gobierno no dormiría tranquilo, que la amnistía era inconstitucional y que lo de Cataluña era rebelión o del Sánchez el que gobernó con Podemos y promovió la amnistía o del Sánchez que gobierna con Sumar (versión cuqui de Podemos)… Pero menos claro aun me queda qué carajo pintaba ahí Feijóo ¿de verdad cree el de Os Peares que su base social está en la izquierda? ¿de verdad piensa que, en tiempos de polarización exacerbada, de gentes que se hacen de un partido para que piensen por ellos, va a provocar ¡él! un vuelco de voto semejante? No es ya que esa visión de la realidad esté deformada hasta ser falsa (un bulo), no es que sea un sueño de un niño que cree en Papá Noel y los Reyes Magos, es tan absurdo y ridículo como lo sería que Feijóo se creyera Brad Pit…

No estás en guerra solo cuando quieres (que le pregunten a los ucranianos…), también lo estás cuando te la declaran y lo estás incluso cuando, como Feijóo, te empeñas en no darte por enterado; la jugada del PSOE y UGT ha sido magnífica y se le escapó al de la pasmina… le agradeció a Sánchez que ajustara a su agenda y que, aunque no estaba prevista su presencia en el congreso del sindicato, al final lo hiciera posible… ¡ja! ¿se iba a perder Sánchez un sarao en el que tenía los aplausos asegurados? Ni loco… Y cabe que Feijóo fuera pensando que iba a él a cubrir el espacio que dejaba el Sanchismo en el sindicato del PSOE… y fue a hablar de su padre, trabajador él, como si quienes le escuchaban no estuvieran huyendo de esa condición a más velocidad que los que lo hicieron del arado décadas atrás. Feijóo no es tonto… pero Génova empieza a conseguir que lo parezca y solo por una razón: porque se él se deja y él sabrá por qué lo hace pero, quede aquí dicho y escrito: a Feijóo no lo matará Ayuso como le susurrarán en Génova, lo va a matar el mismo sorayismo que inutilizó al PP de Rajoy y que mató al PP de Casado ¿para poner a Moreno Bonilla? Y convertirse en el Ministerio de la Oposición, sí. Convendría que miraran más hacia los regímenes donde beben y pacen la izquierda radical y Zapatero porque a ellos se sumó Sánchez en algún momento de su trayectoria y ahí la oposición está en el exilio u oculta y no veo yo a Cuca de Corina Machado.

Huir de la incertidumbre es rehuir la vida, el autoengaño acaba por ser necesario en ese camino, un autoengaño que lleva a creer a los unos que los malos son los otros y a los otros que antes o después los unos se caerán del guindo… Y es que huir de la incertidumbre es negarse a buscar la verdad ¿por miedo? ¿por cobardía? ¿por comodidad? En realidad no importa el por qué, importa la consecuencia: renunciar a la verdad es renunciar a ser humano, es conformarse con ser borrego o chimpancé; y, no te engañes, no creas que por pensar que quieres y sabes la verdad ya tienes la verdad… la verdad empieza a perderse cuando se pierde pie en la realidad, cuando la propaganda del poder triunfa, cuando los intermediarios se convierten en influencers (a categoría de referentes no llegan), cuando se impone el relato… Y recuerda una cosa: los relatos son solo sueños, utopías que, cuando tratan de llevarse a la realidad, se convierten SIEMPRE en distopías.

Si no queremos vivir en Un mundo feliz, en 1984 ni en Farenheit 451, más nos vale abrazar la incertidumbre y buscar la verdad más allá de todo bulo razonable porque, si seguimos dejándonos llevar por gobernantes y opositores corruptos y ciegos, el futuro será más negro que en esas novelas distópicas (más que nada porque será real).

Deja un comentario