Elecciones Galicia 2024.

De Galicia sé algo. No hablo sin conocimiento de causa. Nací allí. Crecí allí. Estudié allí. Y me marché de allí… por causas que no vienen al caso. El caso son las elecciones gallegas del próximo domingo.

Me maravilla ver a los tertulianos de todo corte y tendencia sumarse a los titulares comunes y obviar lo que es, eso sí, un hecho diferencial gallego: el independentismo de izquierda y el regionalismo de derecha como únicos modos de entender el nacionalismo.

Vayamos de izquierda a derecha:

En Galicia a la izquierda del espectro político hay lo que siempre hubo, variando el peso de cada fuerza en función de las corrientes generales, pero lo mismo que había hace 10, 20 y 30 años: un partido nacionalista radical (hoy BNG con la UPG dentro) que se asimila a ERC y a Bildu abiertamente hasta el punto de invitar a sus representantes habitualmente a la celebración del día de Galicia y el PSdG (el PSOE gallego), que era la socialdemocracia patria hasta que ganó las elecciones y gobernó en coalición con el BNG y asimilando su programa (se anticiparon a Pedro Sánchez) ¿resultado? El inevitable, el PSOE de Galicia es ya un partido residual y lo es por sus propios méritos, porque se entregó al BNG ya con Touriño y, para votar a quien se entrega al BNG voto al BNG (yo no ¡líbreme Dios de tal tentación! ni tan siquiera voto en Galicia, cuando digo que me marché lo digo en serio, me marché).

Con la socialdemocracia muerta en Galicia en tiempos de Touriño y en España apuntillada por Sánchez tras haberla herido de muerte Zapatero, sólo queda el nacionalismo radical del BNG y los intentos de la extrema izquierda, vaya usted a saber si española o qué, que intenta colarse… Podemos, Sumar… la nada, más nada aún que antes estando el BNG fuerte y habiéndose rendido a él el PSOE de Galicia y el nacional, esta vez ya antes de las elecciones confirmando que el otrora partido socialdemócrata español tiene hoy por proyecto la recuperación del frente popular, dicho de otro modo, el PSOE es hoy lo que era ayer Podemos.

En la derecha la cosa no es tan simple como parece: dicen los analistas de tiro corto que Galicia es conservadora y vota PP pero, si fuera así de sencillo ¿por qué no iba a votar también a VOX? (y no, no lo van a votar aunque tengan enfrente a los que apoyan a Hamás y ellos sean los descendientes de Santiago matamoros, al que nadie llama ya así pero no por ello deja de ser quien fue, espada en ristre sobre su caballo blanco); esa Galicia mal llamada conservadora es una Galicia dispersa y autónoma, aquí no hay grandes latifundios, hay agricultores, pescadores, ganaderos, percebelleiros… dicho de otro modo, hay mucho autónomo y profesional liberal que tiende a ser menos gregario y menos asociativo amén de estar menos sindicado que los trabajadores de grandes corporaciones, (trabajadores que por otra parte fueron vilmente engañados por los sindicalistas liderados por el padre de Yolanda Díaz, pero esa es otra historia); entre esos miles de votos que recibe el PP, amén de conservadores, hay regionalistas que tenían en Feijóo un perfecto espejo en el que mirarse. No son independentistas pero sí se aferran al hecho diferencial gallego (que resumen en el gallego al que se refieren como lengua propia incluso siendo castellanohablantes); hablan constantemente de la diglosia e insisten en la necesidad de que se hable más gallego, lo hacen incluso hablando en castellano ¿acaso creen que la idea de los 21 días solo en gallego en las escuelas de Galicia era una salida de pata de banco del PP que no tenía su razón de ser? (su razón de ser, es decir, su justificación).

La existencia de ese regionalismo tranquilo, el del bilingüismo cordial de Feijóo, es lo que imposibilita que Vox pinte algo más que el paisaje en Galicia y es también, curiosamente, lo que le podría costar la Xunta al PP si no en estas elecciones en las siguientes si el BNG persiste en su lavado de cara pontoniano; el regionalismo chocaba frontalmente con el nacionalismo radical ¿cómo no iba a chocar un señor del PP con uno de Bildu? Pero si bajas el tono del nacionalismo de izquierdas y vistes al lobo con piel de cordero, resulta que ese mismo nacionalismo radical puede pasar por un buen amigo del regionalista conservador porque ellos se entienden y los que sobran son ‘los otros’ (los otros son quienes no hablen gallego en la intimidad…).

En Galicia solo hay dos resultados posibles (y ya pueden Yolanda y Abascal gritar cuanto quieran): o el PP mantiene su mayoría absoluta o el mismo frente popular que lidera Sánchez al más puro estilo podemita gobernará Galicia, liderado allí por el nacionalismo radical de izquierda del BNG; si sucede lo primero no cambiará nada ni en Galicia ni en España, el PP respirará aliviado porque era eso o el abismo, el BNG celebrará su buen resultado y su título de jefe de la oposición y al PSOE le importará un bledo porque al PSOE lo que le importe poco a Sánchez no le importa nada, y Galicia le importa menos que nada si no le sirve para matar a Feijóo. Pero si sucede lo segundo…

Si sucede lo segundo veremos al PP braceando contracorriente, ahogándose en una nueva victoria electoral que no se traduce en poder (como sucedió el 23 de julio), veremos a un PSOE celebrando esa victoria inocua del PP como si fuera un éxito propio y arrogándose para sí el triunfo a pesar de obtener un resultado más pírrico de lo que estiman las encuestas pero ¡amigo! Ese resultado sí servirá a Sánchez y en ese preciso momento Galicia importará… Cabe que incluso haya quien vote al PSOE de Galicia o al BNG buscando ese minuto de gloria sin darse cuenta de que será eso y nada más que eso, un minuto de gloria.

¿Por qué? Por qué Galicia es el patito feo de esas que llaman regiones históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia). Miren al Congreso de los Diputados y lo entenderán… uno o dos diputados manda el BNG cuando no ninguno, y eso es todo, amigos; el nacionalismo gallego tiene un mínimo reflejo político porque sólo tiene a su Bildu o su ERC, no tiene su PNV ni su convergencia (hoy Junts) y mientras eso sea así no tendrá el peso a nivel nacional que tienen los catalanes o los vascos (eso por no hablar de la población, menos de 3 millones de habitantes en Galicia frente a unos 7 en Cataluña aproximadamente).

Que le PP no renueve el gobierno de Galicia servirá a Sánchez más que a nadie, por eso manda a Marlaska a hacer campaña precisamente en este momento, cuando media España pide su dimisión tras el asesinato de dos Guardia Civiles sobre una zodiac con a que los mandaron a enfrentarse a varias narcolanchas; Galicia es, mal que le pese a los nacionalistas, tierra militar y de apego a la Guardia Civil y no creo que Besteiro no lo sepa, lo sabe y por eso sabe también que al mandar a Marlaska a hacer campaña a Galicia lo que busca el PSOE es reforzar a Pontón, al BNG, dando por perdidas las elecciones para el PSdG e intentando que las gane el frente popular, es decir, Sánchez.

Mi conclusión: no sé cuál va a ser la estrategia ganadora en estas elecciones pero hay algo que sí sé: del mismo modo que el PNV recogerá los frutos de lo que sembró el día en que Bildu lo eche del poder con el apoyo del PSOE, el PP de Galicia, hoy de Rueda, antes de Feijóo y antes aun de Fraga, recogerá lo que sembró el día que el BNG le arrebate el poder, tanto si es el próximo domingo como si es dentro de cuatro años. Y en el caso del PP será si cabe más sangrante que en el del PNV porque no había razón alguna para que un partido nacional comprara el marco nacionalista como lo compró Fraga al copiar el modelo educativo catalán, un modelo educativo que, a la vista del informe PISA, muy de éxito no es.

Hace 35 años (año arriba, año abajo) el nacionalismo gallego era el mismo que hoy se presenta con la estrella roja sobre la bandera azul y blanca, era duro, implacable… pero pequeño (tan duro e implacable que yo he visto con mis ojos a una profesora de matemáticas negarse a darle explicaciones en español a una niña, hija de un ingeniero extranjero que había venido sólo por un año a Ferrol, así de insensato e insensible era y es el nacionalismo por mucho que intenten ahora ponerle rostro humano); y el PP, con su regionalismo, con su bilingüismo cordial, con sus 21 días solo gallego en la escuela, con sus topónimos solo en gallego… ha ido legitimando esa barbaridad, la de imponer una lengua a un pueblo como si eso fuese una indecencia sólo si lo hace Franco, no si lo hace Ana Pontón, sólo si lo hacen los fachas, no si lo hacen los nacionalistas gallegos.

Si Galicia cae en manos del frente popular de Sánchez, que será en manos de quien caiga si cae en las de Ana Pontón, será como el mundo de fantasía en manos de la nada, será eso, nada, porque Sánchez sólo necesita a Galicia para hundir a Feijóo y con él al PP, después los gallegos no serán ni la comparsa del frente popular, no serán más que un trozo de tierra en el que aquellos que eran capaces de negarle a una niña extranjera (que no era ni española la criatura, era brasileña) una simple explicación en español harán lo que se les antoje como vienen haciendo en el País Vasco y en Cataluña sus amigos, con la diferencia de que aquellos sí cuentan a nivel nacional… a los gallegos no los amnistiará ni Sánchez.

¿Y por qué insisto en esta idea? Porque creo que si el PP cae en Galicia Sánchez saldrá reforzado pero también creo que eso será la puntilla de Feijóo y la oportunidad, probablemente la última, de que el PP sea el que siempre debió ser, un partido liberal conservador sólido, no uno que se licua con el nacionalismo dícese que cordial y que habla catalán en la intimidad; si eso ocurre, es posible que España llegue al fondo del precipicio por el que la ha lanzado Sánchez y ya sólo nos quedará recuperarnos o rompernos del todo pero Galicia, Galicia en manos del nacionalismo radical… de eso es mucho más difícil volver.

Dicho lo cual… doy por sentado que lo más probable es que el PP renueve su mayoría absoluta en Galicia y nada cambie, lo cual significa que Galicia seguirá resistiendo (no sabemos por cuánto tiempo si no cambia la política lingüística y educativa del PP de Galicia) y Feijóo resistirá también al frente del PP nacional acertando un día y equivocándose dos porque un día entiende que el gobierno no es del PSOE ni de sumar sino el frente popular y dos no…

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