La meritocracia son los padres.

Recuerdo el día en que Errejón ironizó sobre esta frase, fue cuando Marta Ortega tomó la riendas de Inditex de manos de Pablo Isla, el alto directivo que había contratado su padre mientras ella se preparaba para lo lógico y natural, heredar a su padre; lo curioso del asunto es que Errejón tenía razón (mira, hasta rima…), la meritocracia son los padres, sí, siempre… claro que no por los motivos que él cree.

Según el planteamiento errejonista la meritocracia son los padres sólo si los padres son ricos, es decir, el depositario de la meritocracia es la cuenta bancaria; discrepo, yo creo que la meritocracia son los padres siempre, tanto si son ricos como si son pobres porque la meritocracia no se concentra en la cuenta bancaria sino en la educación: en la medida en que los padres nos preocupamos y ocupamos de la educación de nuestros hijos hacemos crecer nuestra particular cuenta de meritocracia, en la medida en que no lo hacemos, esa meritocracia decrece.

Por supuesto no quiero decir con esto que el dinero no importe, no soy tan ingenua, claro que importa, en general todo en la vida tiende a ser un poco más fácil si se cuenta con una cuenta bancaria generosa, ahora bien, no contar con esa ventaja sólo marca nuestro punto de partida y las herramientas esenciales para empezar a progresar desde ese punto de partida hacia el futuro no se compran, se trabajan.

Una buena educación es un tesoro y una inversión, es la riqueza de un pueblo según nos explicó Antonio Escohotado con meridiana claridad: ‘un pueblo no es rico porque tenga diamantes o petroleo, un pueblo es rico porque tiene educación‘.

La cuestión es bien sencilla: nacemos y crecemos en una familia y en un lugar en el que hemos caído por azar, genética o designación divina y, superada la adolescencia y la primera juventud, nos toca hacer aquello que la Biblia explica de modo tan prosaico: ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente; pues bien, llegados a ese punto lo esencial no es cuánto dinero tienen nuestros padres sino cuánta o cuán poca capacidad tenemos nosotros para trabajar y obtener un beneficio económico de nuestro trabajo; es cierto que hay quien truca esa capacidad (tesis falsas, currículos inflados, másteres del universo pagados…) pero eso es sólo un maquillaje que cabe que abra alguna puerta para luego, ante la inoperancia del sujeto de currículo intachable, cierra todas las demás; podemos darle todas las vueltas que queramos pero al final estamos solos con nuestra educación, nuestra formación, nuestra capacidad de esfuerzo y nuestra perspicacia frente al mercado laboral y es entonces cuando somos conscientes de que Errejón tenía razón… la meritocracia son los padres que nos enseñaron a comportarnos, a tomarnos el trabajo en serio, a hacer los deberes a tiempo, a esforzarnos para aprender más y sacar mejores notas, a leer e ir más allá de lo que nos exigían en el colegio, a respetar a los profesores y a los compañeros de pupitre, los que nos exigieron siempre callar y escuchar antes de hablar…

¿Con dinero es más fácil? Claro que sí pero ¿por que siempre pensamos que el que tiene más dinero que nosotros lo tiene más fácil y no que el que tiene menos dinero lo tiene más difícil? ¿Por qué nos dejamos llevar por planteamientos tan pueriles en lugar plantar los pies en el suelo, asumir nuestra realidad y trabajar a partir de ella sin prestar atención a si Pepe lo tiene más fácil o Juan más difícil? Son sólo excusas que a lo más que aspiran es a justificar nuestra mediocridad, como si la mediocridad dependiera de que nazcas hijo de Amancio Ortega o de Ramón el zapatero.

La meritocracia son los padres, siempre, y lo son más cuando enseñan a sus hijos a no ser quejicas ni envidiosos, a respetar la riqueza y la pobreza ajena y a trabajar para ser cada día un poco mejor que el anterior, para llegar cada día un poco más lejos que el anterior.

Dicho de otro modo ¿de verdad pensamos que los grandes avances de la humanidad llegaron sin esfuerzo? ¿de verdad creemos que vamos a progresar y vivir mejor sacándonos derechos de la chistera que trabajando? ¿alguien cree quienes firmaron grandes avances como el descubrimiento de la penicilina, de la insulina y tantos otros lo hicieron por casualidad? No me seáis gamberros que os veo venir… incluso los descubrimientos que fueron fruto de la casualidad los hicieron quienes estaban trabajando duro… Permitidme además que os haga estas preguntas mirando al futuro ¿creéis que un sistema educativo en el que se salta de curso como a la comba y en el que el nivel de exigencia es bajo va a permitir que salgan de él gentes capaces de encontrar la cura del cáncer? La clave de un futuro próspero no está en la cuenta bancaria de los padres, la clave está en su empeño por dar a sus hijos una buena educación.

5 comentarios

  1. […] Dado qu estamos hablando de niños que todavía no saben leer ¿de dónde sacan el vocabulario que manejan? ¿Por qué unos niños manejan más palabras que otros? La respuesta hay que buscarla en su entorno más cercano: los niños a los que se les habla de forma sencilla pero correcta y completa y los niños a los que se les leen cuentos y se les cuentan historias tienen un vocabulario mayor; su vocabulario no depende de ellos, depende más de sus padres y de su entorno que de nadie (por eso y no por otra cosa es cierto eso de que la meritocracia son los padres). […]

    Me gusta

Deja un comentario