La inutilidad de las lenguas.

Tal vez empezando así, mentando la inutilidad de las lenguas, más de uno salte de la silla dando por sentado que he perdido el juicio y la razón ¡con lo útiles que son las lenguas! Tan útiles que las inventó el ser humano en diferentes momentos y en diferentes lugares del mundo (de ahí la diversidad lingüística) con un fin esencial: poder comunicarse, poder contar cosas a otros seres humanos, compartir el conocimiento y las dudas, pensar juntos arando así un campo de cultivo ideal para que las sinergias crezcan y den fruto permitiéndonos conocer más y mejor el mundo, sus posibilidades y las nuestras en él.

Visto así, y no cabe verlo de otro modo, las lenguas son de una utilidad mayúscula, de ahí que sea esencial conocer bien la propia, dominarla en todos sus matices (algo para lo que la comprensión lectora, habilidad ésta que sólo se adquiere leyendo, es esencial… pero esa es otra historia) y conocer también otras lenguas, aunque no lleguen a dominarse como la lengua materna, para ampliar nuestras posibilidades de entendernos en el mundo y, por ende, de entender el mundo en sí.

Lo bello y lo triste, decía Kawabata, lo bello y lo útil, decimos en LOFF.IT … y pensando en ambas frases concluyo que nada hay más bello y más útil que las lenguas ni nada más triste que el modo en que se usan como armas de destrucción masiva, una utilidad bastarda que les dan quienes no alcanzan a entender ni aceptar que las lenguas no crean identidades, simplemente son útiles o no lo son y cuando dejan de ser útiles, es decir, dejan de servir para comunicarnos y entendernos, y se convierten en muros que buscan justamente lo contrario, es decir, la incomunicación, (no digamos ya si lo hacen saltándose la ley y el orden), es entonces cuando las lenguas comienzan a morir aunque sus hablantes crean justo lo contrario.

Cuando usas la lengua para alentar diferencias y levantar muros empiezas a matarla, cuando eso lo haces en la escuela la conviertes además en un arma de destrucción masiva que en su autodestrucción arrasará con todo lo que encuentre a su paso: con la lucidez y la cordura, con el entendimiento, con el respeto… con lo educado y lo civilizado.

En las zonas bilingües de España, quienes respetan la utilidad de las lenguas, defienden que ese bilingüismo es riqueza y no les falta razón, les falta, eso sí, terminar el razonamiento: hablar dos lenguas en lugar de una es riqueza ¡por supuesto!, hablar una en la que se comunican casi 600 millones de personas en el mundo eleva sobremanera los grados de esa riqueza.

¿Somos conscientes de lo que supone hablar una lengua que conocen tantos millones de personas? Sólo con aprender una segunda lengua, el inglés, dominaremos las dos lenguas más habladas del mundo, las que más se estudian en los países que no las tienen como lengua materna, las más útiles.

Y en lugar de eso en algunas regiones de España quieren acallarlas, al menos a una, el español, quieren privar a sus ciudadanos de la inmensa utilidad de esa lengua y limitarlos a utilizar una lengua que sólo conocen ellos; lo hacen buscando la destrucción de una nación, la española, y la creación de una nación propia (la catalana, la vasca y, si me apuran, la gallega… si me apuran un poquito más hablamos de los Países Catalanes que incluyen Valencia y Baleares o de Navarra y el País Vasco francés en el País Vasco del PNV y de Bildu o de los asturianos que con su bable también buscarán ser nación…).

Lo incomprensible de todo esto no es sólo el desprecio a una de las dos lenguas más útiles del mundo sino los relatos que se inventan naciones que nunca han sido, por eso se estudia tan poco y tan mal la historia de España y su literatura, porque a poco que se estudien ambas cosas se entiende que España no sería la que es sin los marinos vascos o los escritores gallegos, sin Don Pelayo, sin el Cid Campeador camino de Valencia o sin Boabdil entregando no sólo la llaves de Granada a los Reyes Católicos sino todo un legado cultural excepcional.

España somos todos, los del gallego y los del bable, los del euskera, los del catalán y los del valenciano, los del dulce acento canario y los del flamenco acento andaluz, somos todos porque juntos hemos hecho lo que es España hoy y lo hemos hecho en español ¿significa eso que las lenguas de España que no son el español deben desaparecer? ¡Por supuesto que no! Las lenguas viven mientras son útiles a sus hablantes, siempre ha sido así y así será siempre; en cambio la creación de identidades a partir de la lengua es un constructo artificial y artificioso sin cimientos que lo sostengan… salvo que se use la lengua como un arma de destrucción masiva, ahora bien ¿puede usarse la lengua para maleducar, silenciar y acallar, para levantar muros y alentar revueltas camino de la creación de ese constructo de nación sin cimientos sin coste alguno para la propia utilidad de la lengua? Ya lo dudo, es más, las armas de destrucción masiva donde son más destructivas es precisamente en el lugar exacto donde se usan…

Pero lo demencial de todo esto no es tanto que un grupo de ciudadanos se haya puesto a la tarea de usar la lengua como arma de destrucción masiva, lo demencial es que se les haya permitido hacerlo, que en los lugares donde sucede los ciudadanos hayan sido en buena medida cómplices o cuando menos conniventes con el destrozo y, lo peor, que entre los ciudadanos del resto de España haya tantos a los que les importe un bledo, como si no fueran conscientes de que cuando se usa un arma de destrucción masiva no se pueden evitar los efectos de la honda expansiva o, a lo peor, como si se sintiesen cómodos bajo el yugo de quienes han olvidado la verdadera y única utilidad de las lenguas: la comunicación y el entendimiento.

Hace falta estar muy ciego de ideología o muy dormido por dentro para no ver el sinsentido que supone que un grupo de españoles, todos con el derecho y la obligación de conocer el español, usen un pinganillo para comunicarse en otras lenguas… y que además lo hagan en el Congreso donde todos los diputados representan a todos los españoles.

A día de hoy es esa ceguera ideológica y ese sueño de los incautos el gran peligro, porque el arma de destrucción masiva se lanzó hace tiempo…

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