Las noticias ya no son lo que eran, tampoco la política; antes eran aburrimiento un día sí y otro también y sólo de vez en cuando, cuando se caía un avión, estallaba una guerra o llegaba un ciclón, eran el programa más visto, hoy todo es espectáculo; ahora los políticos quieren ser divos e influencers, lucen más ego que espalda y no se conforman con amarrarse al poder, quieren además la veneración del populacho (que sí, que políticos así históricamente ha habido muchos, pero en las democracias liberales del S.XX abundaban más los aburridos). Y es fácil demostrar este cambio de paradigma tanto en el ámbito periodístico como en el político.

¿Qué te preocupa más? El precio de la cesta de la compra y el de la gasolina, que los delincuentes que han visto sus condenas menguadas por la ley del sí es sí estén empezando a reincidir, que los terroristas de Bildu y los secesionistas y fugados de la justicia de Junts vayan a convertirse en socios de gobierno y marcar la política nacional, que a punto de empezar el curso no sepamos todavía qué va a pasar con la Selectividad de los alumnos de segundo de Bachillerato, que la comprensión lectora de los niños españoles vaya de mal en peor… o que el nieto de Sancho Gracia haya asesinado a un señor en Tailandia o que Rubiales le haya impuesto un beso a una futbolista.

Y ahora piensa ¿de qué hablan la mayor parte de los periódicos y telediarios? ¿de qué hablan los políticos? ¿de qué se habla en las tertulias? Mira que si consiguen ser ellos los que definan lo que te a ti te importa o no…