El regionalismo, como hijo que es del nacionalismo, es un elemento disgregador y disolvente, un constructo político-social utilitario para unos pocos y destructivo para todos los demás. Me explico:
Como elemento disgregador: el regionalismo, como el nacionalismo, levanta fronteras y defiende los intereses de unos pocos frente a los de la mayoría creando una situación ficticia en la que la mayoría ataca a esos pocos, ese victimismo al nacionalismo le ha funcionado pero eso no significa que suceda lo mismo con el regionalismo, no va a ser así, se van a convertir en movimientos en beneficio de unos pocos y no me riefiero a los pocos de la región que dicen defender sino los pocos que se beneficiarán de la gestión de su negociado, nada más.
Como elemento disolvente: un nacionalista gallego, igual que un regionalista gallego, reconoce a Rosalía sólo cuando escribe en gallego y considera gallegos ilustres a los que lo han sido en Galicia o en gallego, obvia lo que Galicia ha sido y es en España, obviando a gente como Emilia Pardo Bazán, quien decía ésto: ‘Si me preguntasen cómo podrá España seguir existiendo, qué hacer para conseguirlo, diré que lo primero instruirse, lo segundo instruirse, lo tercero instruirse y después desenvolverse con arreglo a su naturaleza y con variedad y libertad, reconociendo, respetando, cultivando la intimidad de cada región‘.
Como constructo político-social utilitario para algunos: los movimientos regionalistas van a convertirse, se están convirtiendo ya, en gestores de votos e intereses, ahí está Teruel Existe apoyando al gobierno ¿a cambio de qué? No se sabe de nada que haya beneficiado a su región pero seguro que con el tiempo sabremos que intereses de los gestores de esta oficina, la de Teruel Existe, sí se han visto satisfechos.
Como constructo político-social destructivo: lo es en la medida que es disolvente y disgregador, por supuesto, pero lo es también hacia sí mismo: en la medida en la que se enaltece la identidad regional de una zona de España se oculta la identidad nacional de esa región, vuelvo al ejemplo de Galicia, el nacionalismo y el regionalismo disuelve la cultura gallega en la que se enaltece a los Castelao, Pondal, Curros Enriquez… y se ‘olvida’ a Pardo Bazán, a Valle-Inclán… a todos los gallegos que han engrandecido la cultura y la historia de España.
Hablamos en mil y una ocasiones, y o también lo he hecho, de la diversidad cultural de España y de la necesidad de preservarla y cultivarla, precisamente lo explicó una de esas gallegas ilustres que obvian los galleguistas y nacionalistas gallegos, insisto con Doña Emilia Pardo Bazán:
En este sentido los movimientos regionalistas y nacionalistas podrían jugar un papel positivo si fueran agregadores y enriquecedores pero su trayectoria política desmiente esta posibilidad, son elementos que no cultivan la identidad propia de su región sino que se sirven de ella diciendo que la defienden ¿de quién la defienden? ¿de qué la defienden? En Cataluña, por ejemplo se coaligan con la inmigración marroquí frente a la española como si a una catalana la oprimiera más un español católico que un marroquí de religión musulmana… La clave de todo la la propia Emilia Pardo Bazán: lo primero, lo segundo y lo tercero es instruirse, no disgregarse ni disolverse culturalmente.
El regionalismo es cada vez más poderoso (ahí está el PRC, Teruel Existe, el PP de Galicia totalmente permeado por el regionalismo gallego…) como respuesta al poder que PP y PSOE han dado a los nacionalismos y digo bien, han dado, porque han ido mucho más allá de pactar para poder formar gobiernos estables, han supeditado siempre, incluso cuando no era necesario y más allá de los límites de lo razonable, el desarrollo del país a sus intereses; el PSOE no ha llegado a meter en la dirección del estado a Bildu y ERC por casualidad ni por interés de Pedro Sánchez, que también, lo ha hecho porque podía, porque era sólo dar un paso más después de tantos pasos dado en esa dirección.
El nacionalismo es un cáncer y el regionalismo también y, ojo, no digo con eso que haya que obviar o machacar la diversidad cultural de España, en absoluto, soy de la opinión de Emilia Pardo Bazán, lo que digo es que unos pocos no pueden someter a millones, los nacionalistas vascos y catalanes no pueden marcar el rumbo de una nación de casi 50 millones de personas y el regionalismo no suponen ningún freno a esto sino todo lo contrario, es ahondar en el problema.
Lo dije hace tiempo e insisto regularmente en ello: No los conocéis, no sabéis quiénes son ni entendéis para qué han venido hablando de los movimientos nacionalistas.