¿Telemedicina? Sí, gracias.

Ahora que se ha puesto de moda echar pestes sobre la telemedicina porque ya no es una necesidad de los pacientes como lo fue durante la pandemia, habría que poner las cosas en su sitio y valorar los diferentes servicios sanitarios en su justa medida.

Titulo ‘¿Telemedicina? Sí, gracias‘ porque hay situaciones en las que este servicio no sólo es perfectamente funcional sino que cualquier otro sería imposible ¿un ejemplo? La diabetes tipo 1 en niños.

En el hospital se Getafe ofrecen un servicio que podríamos considerar de telemedicina en relación con los niños que padecen diabetes tipo 1: además de las revisiones trimestrales correspondientes te facilitan un número de teléfono móvil en el que puedes localizar al equipo que atiende a tu hijo (normalmente a la enfermera de educación diabetológica pero cuando ella no está el móvil lo tienen en endocrinología pediátrica); no es un servicio 24 horas, ni falta que hace, pero sabes que puedes recurrir a él, sin cita previa, de 8 a 3 en días laborales ¿y por qué es tan importante? Porque no siempre necesitas que el médico te vea.

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En el ejemplo del que hablo sucede precisamente eso, no necesitamos que la enfermera ni las endocrinas vean a los niños un día sí y otro también pero sí necesitamos hablar con ellas si, por ejemplo, la glucemia del niño se descompensa y no nos sentimos seguros a la hora de cambiar la pauta de insulina que nos han dado, para eso nos basta una llamada telefónica porque, además, el equipo de endocrinología puede meterse en la web que corresponda según el sensor de glucosa que lleve el niño, ver la descarga completa de la glucemia en los días que sea necesario y completar con nosotros la información que ahí puede faltar y después así, por teléfono, sin que nos tengamos que estar trasladando ni sacando al niño del colegio, ajustamos la pauta de insulina…

Y quien dice ajustar la pauta de insulina cuando la glucemia se descompensa dice cualquier otra duda que los padres podamos tener porque la diabetes tipo 1 es una enfermedad que no se cura, se vive con ella  y para vivir bien con ella hay que aprender, aprender y aprender y tener a una llamada de teléfono a tu educadora en diabetes 5 días a la semana me parece magnífico, una tranquilidad inmensa tanto en épocas en las que de verdad necesitas su seguimiento diario (cuando acaban de ponerle la bomba de insulina al niño, por ejemplo, o cuando se pilla un resfriado, no digamos ya una gripe, y su glucemia se convierte en algo incontrolable…) como en las que todo marcha y pasan semanas sin llamar.

¿Quiero decir con esto que hay que ir al médico por teléfono o videollamada por sistema? Pues no, sólo digo que que demonizar la telemedicina es de una irresponsabilidad mayúscula.

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