Una semana, completa o casi … sin dejar una letra en el blog … raro en mí, sí, pero hay semanas y semanas … y ésta ha sido de esas de mucho querer y no poder tanto como se quería; ocurre a veces, cuando los deberes y quehaceres se aferran a su lugar en tu tiempo y en tu vida y tú te empeñas en hacer hueco entre ellos para los anhelos, los gustos, las pasiones … Y le echas voluntad, tanta como eres capaz de reunir … pero inevitablemente algo se queda fuera … y esta semana ha sido el blog, pero aquí estoy, dispuesta a dejar unas letras, aún a deshoras y a destiempo pero, poco importa, nunca he sido yo muy ordenada en esto de las publicaciones …

Y a pesar de empezar el post como lo he empezado … no seré yo quien se escude en el tiempo y su escasez para no haber hecho escala aquí esta semana … más que nada porque no creo en la escasez del tiempo ni tampoco en su abundancia … El tiempo es el que es … y nuestro sentimiento del tiempo una mera percepción … ved sino cuán largas son las horas cuando toca dedicarse a uno de esos quehaceres que borraría uno del mapa si pudiera … o supiera cómo … y cómo vuelan las condenadas cuando está uno enfrascado en un quehacer amable, querido … incluso apasionado …
Y en medio de este trajín, con el tiempo volando y las prisas sobrevolando … recordé algo básico, esencial y absolutamente irrenunciable: no debemos olvidar nunca lo que queremos … claro que para eso primero hay que saberlo, saber lo que se quiere porque a veces se ve uno recorriendo a paso ligero los quehaceres diarios sin saber bien de dónde viene ni a dónde va … pero sabiendo lo querido, eso ha de ser nuestra brújula … y podremos acercarnos a ello quizá a paso ligero, marchando, andando, corriendo o volando … todo dependerá de cómo estén de exigentes los deberes y nosotros de diligentes para darles cumplida satisfacción.
No voy a desvelar aquí y ahora mis querencias porque son al fin y al cabo intrascendentes, lo realmente trascendente es tenerlas … no dejarse arrastrar por los quehaceres, convencer por los «no tengo tiempo», no perder nunca la voluntad de «hacer» ni la paciencia y constancia porque ahora no, pero quizá en un rato … y no, nunca, jamás … dejar que nadie te imponga su propia percepción del tiempo:
Ya no reacciono ante un «no tengo tiempo»
Hierática me enervo y me quemo …
pero sólo yo, conmigo y sola …
Ahora bien …
que me tiren a la cara un «tú no tienes tiempo» …
¡qué sabrás tú, alma de cántaro!
tú que mides el tiempo en minutos …
y no en lo que puedes hacer en ellos
(E.B. – Reasons and Emotions)
La vida no es el tiempo que pasas en ella … es lo que haces, lo que anhelas, lo que sientes … lo que vives … Y no, nadie dijo nunca que fuera fácil …
