De Málaga a Malagón

Hay momentos en los que reír lo que se dice reír … ríes poco … pero si, por avatares del destino o casualidades de la vida, se combinan varios de esos momentos y se encadenan en los días  y los viajes… tienes que reír porque llorar … es tontería.
Tienes en junio una semana de vacaciones … de playa … en Málaga … que empieza con fiebres infantiles y acaba con amigdalitis y conjuntivitis adultas … tuyas ambas … Así que las vacaciones te saben a más bien poco … Y toca esperar a las siguientes … Un fin de semana rural, justo antes de tus vacaciones playeras en la costa Ártabra
 
Amaneces un miércoles cualquiera, el pasado, sin ir más lejos, feliz y contenta dispuesta a mediar la semana y hasta partirla camino de un fin de semana tranquilo en un pueblito de la Mancha … sin apenas cobertura … pero no era ese un problema aún cuando es los sábados por la tarde cuando tienes un mail ineludible que enviar … Estaba todo previsto, se adelantan un poco los tiempos y se deja el mail enviado el viernes, antes de salir hacia la Mancha …
path-of-the-king-2542056_960_720
 
Pero el miércoles por la tarde empiezas a barruntar algún estropicio  y la noche se convierte en un paseo continuo para deshacerte hasta de ti misma … El jueves amaneció y continuó en estado lamentable … tanto que era impensable el mero hecho de pensar … imposible componer un relato #lifelooksgood
 
Así llegamos al viernes, con el cuerpo recompuesto de aquella manera, a currar … y esa tarde, informados de no-se-que antena que han puesto en no-se-que cerro … salida hacia la Mancha. Todo a cámara lenta, muy lenta … como sólo pueden hacerse las cosas cuando lo único que uno se atreve a llevarse a la boca es alguna que otra manzanilla. Y llegas al destino pensando ya en sentarte tranquila esa noche, quizá en el patio, a componer un relato loff.it inspirada por los sonidos y vistas del campo … por ese cielo estrellado que en la ciudad parece plano … hilando las cosas bellas y útiles que los colabores de loff.it han ido presentando a lo largo de la semana.
 
Y allí están unos parientes y otros … y menos mal que el peque tiene el día simpático – piensas … y tras la cena un paseo … para cazar gamusinos, claro … venga, cojamos la linterna ¡y el saco para meter los que encontremos! ¿cómo son? ¡si yo no los he visto! … hay por allí quien dice que marrones oscuros, otro que más bien claros, el uno que más pequeños que un grillo y otro que más bien un poco más grandes … incluso hay quien dice que están bien ricos … ¿en moto? ¡claro, cómo no! … moto infantil, de esas de empujar con los pies ¿quien dijo miedo por muy negra que fuera la noche?
 
Y digo yo que cuando un peque derrapa y se cae de la motito de marras puede mal frenar con las piernas, con los brazos, las manos, con todo su cuerpo a la vez … pero ¿sólo con la cabeza? doy fe … sí, también sólo con la cabeza … los gritos del accidentado se oyen en todo el pueblo, lo cual no es gran mérito, al fin y al cabo no vamos mal de pulmones y el pueblo es más bien pequeño … cuando lo coges en su frente ves ya el chichón incipiente … venga, no pasa nada … vamos a poner hielo … cuando sales de la pista, lugar del accidente, el chichón tiene ya pinta de avellana y tres pasos más adelante es una nuez … para cuando estás sujetándole para plantarle el hielo ya parece aquello una pelota de ping pong y tú atónita mirando pensando que si aquello sigue creciendo a ese paso de allí a diez minutos tendrás un niño con dos cabezas …
 
Y estás en un pueblo, en mitad de la nada y la mitad de cuyos habitantes son familia … y el uno dice que aceite, el otro que hielo, el de más allá que te vayas a urgencias y el de más acá ¡ná! que los niños son de goma .. y el peque a llantos y gritos ¡¡hielo nooooooo!!! ¡¡aseite!! … y aquello que crece … Y tú, con tu cuerpo de jota y acordándote de Fernando Fernán Gómez y su célebre frase, decides ir a Malagón, al centro de salud de urgencias … a priori no pinta la cosa como para necesitar un hospital.
Y para cuando te atienden, tras una mujer mayor, tan mayor que sus hijos parecían más necesitar compañía que ejercer de acompañantes … el médico de urgencias, una gran mujer argentina, recibe al peque con una gran sonrisa – ¡anda! ¡bonito chichón! – No hay ningún signo de daño neurológico … pero eso ya lo sabías … la pelota de ping pong ya vuelve a parecer una nuez … a casa, hielo y a dormir … si hay alguna alteración, a correr de nuevo … 
Niño acostado, dormido … Y tú no estás para componer un bonito relato … ni para intentarlo siquiera … Además ya te has dado cuenta de que la cobertura se va y se viene … el 3G es como el Guadiana, lo mismo está que no … pero esa noche tampoco estás para pensar …
 
Amanece el sábado, con el chichón de un aspecto y tamaño razonable y el enano dispuesto a hacerse otro u otros llegado el caso … y se encaminan todos a los campos mientras tú te encierras a hacer lo tuyo … y saludando amablemente a uno que viene a preguntar si te queda mucho, a otro que quiere agua para el niño, una más que no sé qué iba buscando … consigues dar forma a un texto … The Mosaic: En el Chateau
 
Queda lo divertido … enviarlo … Que ya habías visto tú que el 3G se iba y se venía … pero será en la parte baja de la casa, sube y verás que bien … y subes … y arriba, con un calor de mil demonios, una mosca cojonera y las gallinas de concierto lo intentas … pero no … ventana abierta o morir claro … y vigilando una avispa que merodea por allí … Y aquello que se va más que venir … y lo que viene es el avispón padre … Santiago y cierra España … tú el portátil … Y allá que sales esa tarde, bajo un sol de justicia … de vuelta a Malagón, dónde las antenas sí conocen el 3G, tú y tu portátil porque allí ni las moscas se atreven a asomarse … Deber cumplido aunque a disgusto porque te hubiera gustado darle otra vuelta al texto, pero el tiempo, los tiempos y lo acontecido en ellos no te han dado margen para más.
Tras ir de Málaga a Malagón … y de vuelta ya de ambos lugares … me permitiréis que me vuelva a mi norte que allí, no se si será por las meigas, pero a mí estas cosas no me pasan …

Deja un comentario