Historia de una compra online: el burrito Platero

¡¡El burrito Platero mamá!! ¡¡es el burrito Platero!! ¡mira! «brilla al sol como la plata» … #megusta ¡lo compramos! ¡yo lo compro! ¡»pónelo» en el carrito!
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Bueno … – pensó mamá mientras utilizaba el botón #añadiralcarrito – se acabó aquello que dicen de que poner un pie fuera de casa y abrir la cartera es todo uno … en Madrid,  en Tenerife, en Londres o en Pekin … ya no hace falta sacar los pies de casa …
 
El pequeño revoloteaba contento, feliz de saber que su burrito Platero estaba ya en el carrito …
 
La información vuela entonces … se traslada por la nube de uno a otros terminales … desde un rincón de Canarias hasta algún rincón de la península … lugar en el que descansa el pequeño burrito tras su feliz nacimiento, probablemente en China o quizá en India … desde donde voló a España … pero esa es otra historia. Ahora espera en su particular limbo que su foto, colocada en una tienda online, encandile a un niño … Todavía no lo sabe pero ya ha ocurrido y él es ya el burrito Platero.

Está el primero de la fila; feliz, emocionado y a la vez asustado, temeroso de lo que podría ocurrir, de lo que desconoce … le dijeron que su lugar en el mundo estaría al lado de un pequeño, quizá de una pequeña, velando sus sueños … Y, a pesar del miedo a lo desconocido, desea llegar a su destino final, a su definitivo hogar, a su lugar en el mundo …
 
Tras varias horas de silencio, de nuevo empieza el movimiento … el pequeño Platero, desde la primera fila, veía de nuevo moverse las estanterías, las cajas, los muñecos, los juguetes … pensó que le tocaría a él iniciar viaje … pero fue el pato que estaba colocado a su derecha el que salió camino de su caja… se desilusionó un poco … pero un rato después la estantería se mueve de nuevo y esta vez sí … tras aquel #megusta #locompramos «pónelo» en el #carrito y, claro, tras el vuelo virtual de los euros correspondientes, el pedido estaba cursado y el burrito Platero camino de su caja …
 
El pequeño Platero veía algo de lo que sucedía a su alrededor pues su caja tenía una ventanita de plástico a través de la que podía otear un trocito del mundo … sintió como se trasladaba a través del enorme almacén por la cinta transportadora, cómo colocaban una pegatina en la tapa de su caja … pegatina que detallaba los datos que, volando a través de la nube, mamá había detallado como «dirección de entrega» … 
 
La información viene y  va … el objeto viene … (y, lo suyo, es que no vuelva, claro)
 
La caja de Platero fue colocada y precintada junto con otras, incluido el pato que él había visto marcharse primero, sobre un pallet colocado a continuación en la zona de «recogidas». A última hora de la tarde un toro trasladó el pallet a un camión blanco y naranja aparcado a la entrada del gran almacén … el traqueteo del viaje mareó un poco a Platero pero no pasó mucho tiempo cuando de nuevo otro toro lo trasladó, junto a sus compañeros de viaje … a un iglú. Platero no pudo ver los cartelones sobre sus cabezas … concretamente sobre la suya decía Canarias.
 
Mamá!!! ¿cuándo llega Platero??? – veamos … seguimiento de envío … ¡anda! mañana cariño!! mañana llega Platero … claro que … quizá no estemos en casa … voy a hacer una cosa … voy a pedir que lleven a Platero a la oficina de mamá y por la tarde iremos juntos a recogerte al colegio … – siiiii!!!! Platero me va a recoger en el colegio!!! bien!!!
 
De nuevo trasiego de información por la nube … mientras Platero volaba ya hacia las islas, su vuelo se cruzaba entre las nubes con la información de «cambio de dirección de entrega» … y una vez su avión aterrizó, además de sentir como quitaban el precinto a su pallet, distribuían los bultos sobre unas mesas, acercaban un pequeño aparato a cada una, quitaban los papeles que viajaban pegados a ellas … alguien pegó entonces una nueva pegatina sobre su caja … Le tocó esperar de nuevo … le pareció oír algo así como «aduana», «aranceles», «IGIC» …
 
La espera se le hizo larga … pero no lo fue tanto en realidad … un hombre vestido de negro y naranja lo llevó de nuevo a una furgoneta blanca y naranja … pero más pequeña que la que lo  había trasladado hasta el avión … y antes de que se diera cuenta una mujer abría su caja y lo sacaba de ella …
 
Aquella noche el pequeño abrazaba al burrito mientras decía – hoy leemos el burrito Platero mamá!! – y así, en primera fila y disfrutando del cariñoso abrazo del pequeño, Platero descubrió su historia … supo por qué desde aquel día se llamaría Platero aún cuando su caja sólo ponía burrito … y algo de una granja … 
 
Le encantó su historia … aunque miró con recelo a la pequeña abeja musical que veía sobre la estantería, esperaba que ni se le ocurriera acercarse a su hocico … y también esperaba que al pequeño no se le ocurriera colocarle ningún aparejo moruno bordado … estaba seguro de que, como al burrito del cuento, a él tampoco le gustaría … 
 
Felices sueños, cariño … – oyó decir a mamá el burrito … y se sintió feliz … ahora estaba seguro de haber encontrado su lugar en el mundo … ahora sabía los sueños que debía velar … – dale un besito también a Platero mamá!! – tras el reparto de besos, la luz se apagó … el burrito sintió el abrazo del pequeño y … su miedo, se acurrucó junto a su carita y dejó que la suavidad de su pelo tranquilizara al pequeño … hasta que se durmió tranquilo … y feliz.
 
Y es que cuando distribuyes B2B tras cada envío hay un cliente … pero si es B2C … hay un cliente sí, pero también una ilusión, un deseo … una emoción … es lo que tenemos las personas, somos emoción y no hay emociones que nos lleven más a la compra que la ilusión y el deseo, más incluso que la necesidad … Por eso cuando distribuyes B2C no puedes fallar, porque fallar es desilusionar, es matar el deseo … y eso lleva a no comprar, a que no haya nada que distribuir … Claro que la perfección, en ningún ámbito humano existe … esto es algo que todos sabemos … lo que nos distingue entonces a unos de otros no es equivocarnos o no, fallar o no … es cuánto y cómo fallamos … y cómo y cuanto tardamos en solventar los fallos … Aunque nada de esto valdrá si no comunicamos … y si no lo hacemos con la misma emoción con la que compramos … El medio que utilicemos para comunicar, en función de lo que haya que comunicar, y los medios que pongamos a disposición de nuestros clientes y de los usuarios de nuestros servicios para comunicarse con nosotros … es ya otra historia …

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